Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Sergio Sinay.

Oraciòn del encuentro.

No he venido a este mundo a cumplir tus expectativas. No has venido a este mundo a cumplir mis expectativas. Yo hago lo que hago. Tú haces lo que haces. Yo soy yo un ser completo aun con mis carencias. Tú eres tú un ser completo aun con tus carencias. Si nos encontramos y nos aceptamos, si nos aceptamos y nos respetamos, si somos capaces de no cuestionar nuestras diferencias, y de celebrar juntos nuestros misterios, podremos caminar el uno junto al otro, ser mutua y respetuosa, sagrada y amorosa compañía en nuestro camino. Si eso es posible puede ser maravilloso si no , no tiene remedio. Sergio Sinay. Del libro: El buen amor.

Un lugar para el alma.

Una casa es el lugar que habitamos físicamente. Un hogar es el lugar que habitamos con nuestra alma. Una casa es una construcción que puede permanecer vacía, sin habitantes, y seguirá siendo una casa. Un hogar es inconcebible sin personas. Leo una entrevista a la gran escritora (novelista y ensayista) estadounidense Joyce Carol Oates realizada por Jesús Ruiz Mantilla, de El País Semanal , de Madrid, y me provoca estas reflexiones. “Si te alejas mucho de tu hogar pierdes tu alma”, dice Oates. Pienso en los edificios en construcción que brotan como hongos en la ciudad. En los avisos de costosos departamentos en los suplementos de propiedades. Todas esas son casas. Sólo Dios sabe cuántas de ellas se convertirán en hogares. Crisis de vivienda no significa crisis de hogares. Me pregunto cuánta gente tiene muchas propiedades, muchas casas, y ningún hogar. Pienso en muchos otros que, acaso, no tienen una casa propia y, sin embargo, habitan un hogar, han hecho del lugar en el que viven un espa...

La vida pregunta.

Leemos horóscopos, acudimos a pronósticos metereológicos, auscultamos biorritmos. De estas y de otras maneras tratamos de saber qué será de nosotros, qué nos espera. De modos conscientes o inconscientes insistimos en un interrogante: “¿Qué vida me espera, que puedo aguardar de mi existencia?”. Nos volvemos especialmente sensibles a estas preguntas en tiempos como éste, cuando acaba un año, se cierra un ciclo, nos plantemos balances, nos prometemos transformaciones, buscamos abrir nuevas compuertas. “¿Qué me espera?, ¿Cómo me irá?”. Es la pregunta del millón y resulta, también, la pregunta equivocada. No es la vida la que tiene respuestas para nosotros, de manera que por mucho que la interroguemos en este sentido sólo obtendremos más incertidumbre a manera de réplica. La vida nos hace preguntas minuto a minuto, señalaba el psicoterapeuta y filósofo Víktor Frankl (cuyo libro El hombre en busca de sentido siempre es oportuno recomendar). Cada situación a la que nos enfrentamos, cada momen...

¿Como será ser el otro?

Cuando lo conocí, Daniel estaba muy preocupado. Tenía 34 años, trabajaba como economista en un Banco importante, aparentemente todo era exitoso en su vida y, sin embargo, se sentía solo. Sus parejas eran breves, no tenía muchos amigos, se vinculaba con dificultad. Y, varias veces en los últimos tiempos, diferentes personas le habían dicho que lo encontraban un tanto soberbio, que se sentían cuestionadas por él. Algo similar le ocurría a Paula, de 31 años, madre de dos hijos y, con esfuerzo, estudiante de psicología, carrera que retomó tras varios años dedicada a la maternidad. Sus amistades duraban poco, no encontraba a las otras personas hechas a su medida, tenía poca paciencia con los que consideraba defectos y los demás terminaban por alejarse. Daniel y Paula son dos ejemplos de lo que ocurre cuando vivimos nuestras vidas en calidad de jueces de los demás. Terminamos por dificultar el vínculo, incomodamos a las otras personas, ponemos la relación en un plano inclinado (nosotros arri...

El prójimo no es un artefacto.

Marisa, una contadora de 37 años, cortó hace un año con su pareja y, desde entonces, no volvió a una relación estable. “No encuentro a un hombre que me sirva, a todos les falta algo”, dice con cierta decepción. Alberto, dueño de una inmobiliaria, atraviesa una crisis matrimonial. Su esposa, con la que se casó hace seis años, retomó sus estudios y además trabaja. El se queja: “Le dije que así, no me sirve, debemos volver a nuestro estilo anterior”. Karina y Daniel tienen un bebé de ocho meses, su primer hijo. Desde que el chico nació, la vida de la pareja cambió drásticamente, duermen poco, se sienten demandados, tienen escaso espacio para ellos y para sus actividades personales. Casi con un dejo de culpa en la voz, dicen: “Tener un hijo de este modo no sirve”. Mónica pasa por una crisis a los 28 años, no le gusta su trabajo, está sin pareja, no sabe qué quiere hacer. No lo habla con nadie, a pesar de que tiene muchas amigas con las que, juntas, han hecho una gran cantidad de cosas. “...