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Mostrando las entradas etiquetadas como Zenaida Bacardí de Argamasilla.

¡¡ Bendito seas !!

E ntre todos los bienes que me has dado yo bendigo esta paz dulce y serena. Paz con fuerza de fe, de vida plena. Temple y fuego de amor bien cimentado. Que en reguero de luz por el sendero, con su llama encendió cinco luceros. Bendito tu sostén, tronco fecundo… Por tantos años mitigando ardores y llenando mi vida con tus flores. Sé que no hay dicha para ti en el mundo, como para escuchar de amor su himno de gloria, para escribir con besos nuestra historia. Tu tierna compresión, tu vida clara, me han dejado volar cual la gaviota que no sintió jamás su alas rotas. Mi dicha en este mundo es cosa rara. Por eso te bendice mi alma pura… ¡Y te bendice Dios, sobre la altura! Z enaida B acardí de A rgamasilla.

Al...

A l amigo hay que quererlo... No explotarlo.    A la riqueza hay que usarla... No acumularla.    A la salud hay que vivirla... No maltratarla.    Al amor hay que consentirlo... No vulgarizarlo.    Al dolor hay que conocerlo... No entregársele.    A la felicidad hay que disfrutarla... No excederse.    Al carácter hay que dominarlo... No desbocarlo.    Y a los dones desarrollarlos... No desperdiciarlos. Z enaida B acardí de A rgamasilla.

Fuego de verdad.

Señor: Que no penetre en mí tanta cosa vana, ni me preocupe demasiado el mundo. Yo quiero despuntar, cual la mañana, con fuego de verdad en lo profundo. Soy alma que se afecta y que se abate, y a veces, en mi loco desatino, quiero aceptar derrota sin combate y pasar sin mirar por el camino. Cuando así me desvíe, llévame a tu sendero, no como flor al viento deshojada, sino con el perfume duradero ¡de una rosa de amor por Tí plantada! Zenaida Bacardí de Argamasilla.

Recuerda...

R ecuerda que... No eres piedra... Deja de ser estatua... Y hazte faro. No eres cemento... Deja de ser mole... Y házte torre, puente. No eres vegetal... Deja de ser planta... Y házte camino, siembra. No eres de acero... Deja de ser muralla... Y házte canal, vía, paso. Al fin acabarás siendo hombre, siendo cuerda... siendo instrumento! Z enaida B acardí de A rgamasilla.

Las madres están más arriba.

Sé tú el constructor, crea, configura. Se la estampa de tu tiempo, el soporte de tu momento, el sembrador de tu mundo. Yo estaré más arriba, siempre junto a ti. Porque las madres tienen una raíz tan larga que siempre saben cómo llegar al hijo; tienen un tallo tan fuerte que las espinan no lo secan. Esa lucecita encendida para cada hijo no se les apaga nunca. Yo estaré arriba, como un espejo donde siempre te estará mirando mi corazón. Arriba, donde siempre me podrás encontrar en una estrella. Arriba, donde las nubes se abren para dejarme pasar a sonreírte. Es la ventaja que tienen las madres y que ni Dios mismo ha osado discutir: las separa de los hijos, pero no les quita el amor. ¡Sólo las mueve, y las pone más arriba! Zenaida Bacardí de Argamasilla.

Olvídalo.

Las resacas que dejaron las tormentas de este año... ¡Olvídalas! Los pasos tambaleantes, los pasos retrasados, los pasos hacia atrás... ¡Olvídalos! Las veces que pasaste ignorada, inadvertida, lastimada... ¡Olvídalas! Los sueños consumidos, las ilusiones hechas cenizas, los intentos hechos polvo y el amor hecho recuerdo... ¡Olvídalos! Las veces que latió tu corazón y nadie se dio cuenta, que quisiste hacer y no te dejaron, que abriste los ojos y te cerraron los párpados... ¡Olvídalas! Las estrelladas apagadas, los días opacos, el tiempo en blanco, la luna dividida y las horas de cerrazón... ¡Olvídalas! El manto de insignificancia, de masa, de anonimato, de rutina... ¡Olvídalo! Las espinas largas y hondas, los secretos angustiosos y tristes, las piedras altas e insalvables... ¡Olvídalas! Las semillas que se te quedaron dormidas, los vuelos que se te quedaron a ras de tierra, las rosas que se secaron antes de tiempo... ¡Olvídalas! La cáscara de la semilla, el lucimiento de la vanidad, l...

¿ Para que pedir Felicidad ?

Si todo quieres cómpralo... si no estás en busca... receptivo... despierto... ¡vivo! Si no cultivas rosas, ni esperas milagros... ni suenas con ideales. Si no tienes una copa para saciar la sed... ni una pincelada para mirar los acontecimientos... ni una mano para ayudarte a caminar. Para que pides felicidad, si no conoces sus grados, su inspiración, su movimiento... Si no atinas a llevarla como estrellas en tu ojos... como convicción en tu mente... ¡como cuerda en tu corazón! Para que pides felicidad, si no sabes manejarla, ni sacarla de ti mismo, ni oírla en el silencio, ni apretarla en la oración... Si no te detienes a percibirla en el detalle, en la belleza, en el espíritu, en la ternura... ¡en la obra de Dios! ¡Para que pides!... Si no tienes fe en ti mismo... en la vida...¡ni en Dios! ¿Para qué felicidad y maravillas? Si tienes el mundo, que es un libro de sabiduría... ¡Y no sabes leerlo! ¿Para qué quieres estrellas... Si te falta la luz? ¿Para que pides felicidad... Si no te con...

Un Dios que no abandona.

Hay dolores tan vivos que queman, tan hondos que inundan, tan arrasadores que destruyen y tan violentos que dominan. Mi río, tan alegre, esta llorando. Mi lámpara, tan tibia, esta opaca. Mi rosa, tan fragante, esta mustia. Mi montaña, tan alta, esta escondida. Mi cantaro, vacío. ¡Y mis cuerdas, rotas! Yo tengo una espina por dentro, un quejido sordo, una herida abierta, un dolor que me aplasta y me consume. Pero mas allá, en lo mas hondo de mi raíz, en la medula de los huesos, disuelta en la sangre que me circula... tengo fe en un Dios que no abandona. Zenaida Bacardí de Argamasilla.

Crece.

C rece, sembrando entre los hombres tu cosecha de Dios . Crece, a pesar de los muros del mundo. Crece sin miedo a la soledad de tu estatura. ¡Crece dondequiera! Porque somos hermanos, no desconocidos. Somos tierra, no fronteras. Somos raíces de Dios, no papeles de embajada. Estamos unidos por el amor, no por el lucro. Crece y haz crecer tu mundo, tu idea, tu proyecto, tu corazón. Crece antes de que se desborde el río, antes de que se seque el árbol y antes de que necesites un último recurso. Crece, aunque te duelan las raíces. Crece dentro de ti mismo. Crece con luz de estrella. Crece con vuelo de águila. Crece imitando a Dios. ¡Y no dejes de crecer hasta que te le parezcas! Mi corazón, que es alma. a veces no tiene calma. Mi corazón, que es hondura, a veces no tiene anchura. Y a la vida, que es mi ser, Le falta saber crecer!!! Zenaida Bacardí de Argamasilla.

Chispitas de luz.

Hoy voy a llegar a ti con toquecitos cortos, con pensamientos breves, ¡con chispitas de luz! No quites lo fundamental de tu semilla: el cascarón sólo la recubre. No quites la oración de tu vida: el bullicio sólo la confunde. No quites el amor de tus actos: la aridez sólo los seca y los deshace. No quites el corazón del mundo: el vacío lo enfría. No quites las columnas de tu edificio, porque el viento se lo lleva. No quites las rosas de tu siembra, porque el abono no se amarga. No quites tu pie del pedal, porque te faltarían fuerzas para arrancar. No quites la mirada de tu montaña, porque te faltarían alas para el vuelo. No quites el caudal de tu corriente, porque te quedarías apantanado en la mediocridad. No quites el color a tu pincel, porque se convertiría en una caña hueca. No llores sobres tus escombros, porque te faltaría experiencia para empezar de nuevo. No te encumbres demasiado, porque de ahí nacen las peores caídas. No te coloques detrás del sol, porque te faltaría luz en los...