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Mostrando las entradas etiquetadas como Anselm Grün.

Serenidad.

Serena es la persona que irradia estabilidad y firmeza. Se nota que no es fácil hacer que esta persona pierda la calma. No permite que cualquier opinión la aparte de su claro punto de vista. Pero su punto de vista no es rígido e inamovible. Esta persona no está fija como un pilar de hormigón, sino como un árbol, que si bien el viento agita para uno y otro lado, descansa con sus raíces firmes en la tierra. Ella descansa en sí misma. El árbol sobrevive a las tormentas, al rayo de sol y a la lluvia. Ve días buenos y días malos. Continúa creciendo, incluso cuando hay alboroto a su alrededor. Cuando observo un árbol añoso y firmemente arraigado, participo de su fortaleza y logro serenidad. Anselm Grün. Imágen: Basia Mc Avley.

Seguir la huella de la vida.

Cuando uno sigue la huella de la vida, puede ser totalmente correcto que proteja también esta huella, por ejemplo meditando a diario, consagrándose a un buen orden, descubriendo rituales curativos y ejercitándolos en la fidelidad y, a la vez, en libertad. Pero entonces, no se trata de un trabajo ni de una actividad piadosa, sino que se trata de la vida a la que todas las formas religiosas quieren ayudar a dar el salto. La huella de la vida es, al mismo tiempo, el sendero en el cual descubro mi esencia más primitiva, la imagen única que Dios ha hecho de mí. Allí donde algo vive en mí, allí donde me conecto con mi verdadero ser, allí donde soy íntegramente yo mismo, recién allí podré ser la criatura única que Dios ha creado. Pero allí donde soy íntegramente yo mismo, no me siento aislado de los demás, sino que me siento parte de toda la Creación. Allí entablo una profunda relación interior con las personas, con todas las criaturas. No experimento a Dios fuera del mundo, sino justament...