"Cuando te encuentres con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. Tal como lo consideres a él, así te considerarás a ti mismo. Tal como lo trates, así te tratarás a ti mismo. Tal como pienses de él, así pensarás de ti mismo. Nunca te olvides de esto, pues en tus semejantes o bien te encuentras a ti mismo o bien te pierdes a ti mismo." Antes de leer Un curso de milagros, estudié muchos otros escritos espirituales y filosóficos. Los sentí como si me guiaran a lo largo de un enorme tramo de escaleras hasta una catedral gigantesca levantada dentro de mí, pero una vez que llegaba a lo alto de las escaleras, la puerta de la iglesia estaba cerrada con llave. El Curso me dio la llave que abría la puerta. La llave, muy simplemente, son las otras personas. El Cielo, de acuerdo con el Curso, no es ni una condición ni un lugar, sino más bien "la conciencia de la perfecta unicidad". Puesto que el Padre y el Hijo son uno, amar a uno de ellos es amar al otro. El amor...