Ir al contenido principal

El bosquejo.


-¿Qué hace usted- preguntaron un día al señor K- cuando ama a alguien?

- Hago un bosquejo de esa persona- respondió el señor K- y procuro que se le asemeje lo más posible.

- ¿ El bosquejo?

- No, la persona.



Bertold Brecht.

Imágen: Sarah Mac.




Comentarios

  1. Gracias por todas las bendiciones que encuentro en tu espacio!!

    Vuelven a vos multiplicadas desde el sur.

    En cuanto al bosquejo... bueno... los bosquejos son ideales, pero las personas, si bien pueden ser mucho peor que lo imaginado, también pueden ser mejores: están vivas!!

    abrazo grande

    ResponderEliminar
  2. Me ha gustado especialmente esta entrada...
    La meditaré porque tengo mis dudas.

    Un beso grande

    ResponderEliminar
  3. Gracias Ale, bendiciones para vos tambien, yo creo que si creamos bosquejos o idealizamos a las personas que queremos nos acompañen en nuestras vidas nos vamos a terminar frustrando, seria mejor aceptar lo que cada uno tiene para darnos, sin crear expectativas.

    Medita Princesa, yo espero a ver que te resonó con este texto.

    Un beso !!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

A todo caminante que la vida trajo por aqui, le agradezco que deje su huella. Un abrazo!!!

Entradas populares de este blog

Ayúdame a mirar...

“Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad del mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. Y cuando al fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió al padre: "¡Ayúdame a mirar!" ( Eduardo Galeano.) La petición del niño ante la sorpresa azul del inmenso mar es la más bella expresión de lo que hombres y mujeres podemos hacer unos por otros en la búsqueda permanente que marca nuestra existencia. ¡Ayúdame a mirar! Tú no puedes mirar por mí, no puedes obligarme a mirar, no puedes hacer que yo vea lo que tú ves, no puedes forzarme, no puedes prestarme tus ojos, tus ideas, tu experiencia. Pero puedes ayudarme. Ya me has ayudado con llevarme al sur, con atravesar la arena conmigo, con pone...

Prometo.

Si te atreves, no me sueltes...

Hasta pronto.

Hace un largo tiempo que no puedo entrar a actualizar el blog, la vida me presento una prueba y estoy tratando de superarla. Siempre me consideré una mujer fuerte en todos los aspectos, anímico, físico y espiritual, y estos tres aspectos están a prueba hoy. Recién estoy recuperandome de un problemita de salud que sin darme cuenta fui arrastrando a lo largo del año pasado, el cuerpo dijo basta y ahora estoy mimándolo mucho para recobrar fuerzas y ánimo para restablecer mi vida. Este blog me dio muchisimas alegrías, me contactó con gente hermosa de diversos lugares del mundo que me mimó y me dio siempre ánimo para que continuara con la tarea de actualizarlo a diario, hoy no puedo prestarle la atención que se merece, y quiero pedir disculpas a los lectores que fielmente pasan aun por el a leer. Hoy digo hasta pronto, quien sabe, por ahí la vida me traiga de vuelta para estos rumbos. No quiero despedirme sin agradecerle de corazón todas las alegrías compartidas. Les dejo un abrazo enorme, ...