Nuestra vida es como un hilo que cada día vamos tejiendo lentamente. Un hilo de acá, otro hilo de allá, y las vidas se van encontrando, entrelazando, haciendo nudos. Va surgiendo un tejido lindo, colorido. En el arte de la vida, somos los artistas. ¡Y qué artistas !. Hay momentos en que varios hilos se encuentran, y todo depende de nuestra arte en tratar los hilos y en trabajar la urdimbre y la trama. Podemos unir los hilos y hacerlos fuertes, o romperlos y crear un punto falso, un vacío, una ilusión. Cuando rehuso unirme a otros hilos y hacer con ellos un nudo o formar un tejido, estoy sellando mi fracaso, pues, al primer golpe de un viento más fuerte, mi hilo puede romperse. Cuando yo descubro la fuerza del amor que impulsa hacia la unión y que forma la tela, me vuelvo fuerte, imbatible; y mi vida se va fortaleciendo con los valores de miles de otras vidas. Hay hilos blancos, rojos, amarillos, negros, de todos los colores, de todas las matices, unos más débil...