Ir al contenido principal

Cuando intento...


Cuando intento conocer profundamente a alguien,
lo primero que intento saber es, que es lo peor que le ha pasado,
eso me dice qué aprendió, sobre qué bases construye...
a lo largo del tiempo he concluido que cuanto mas grande fue el fracaso,
mas fuerte el dolor, dura la pérdida, o angustiosa la pena;
si ha aprendido,
mas blando y acogedor es el corazón de quien está del otro lado.





Yamila Parodi Kler.







Gracias Yamila por permitirme compartirlo !!!!






Comentarios

  1. Hola Pao, es triste que del dolor se aprenda más que de la alegría, pero asi es.
    Un abrazo.
    Ambar.

    ResponderEliminar
  2. Es asi, el dolor es un buen maestro.
    Besos !!!

    ResponderEliminar
  3. Mi experiencia personal es así pero en sentido inverso. Cuando cuentas lo que más te ha dolido en tu vida, tus fracasos, tus pecados a alguien,... conquistas el corazón del prójimo. Más sensible se hace ese alguien y una sinergia aparece que igualmente te hace receptor del corazón de la otra persona.
    Gracias Pao por esta entrada.
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. hola cómo estás.

    El dolor nos hace valorar las pequeñas grandes cosas de la vida.

    Abrazo grande!!

    Patry

    ResponderEliminar
  5. Queria contarles que la autora de esta preciosa reflexión, Yamila, es una lectora del blog.

    Hay algo que siempre les digo a todos, antes de criticar, o juzgar a alguien,primero tenemos que conocer su historia de vida,existe eso que se llama acción reacción, a veces como fuimos tratados es como tratamos a los demás.

    ResponderEliminar
  6. El dolor suele abrir los ojos y la mente para que el corazón se exprese. A veces,como dice Yamila, se reorganiza la vida a partir de un momento doloroso. Otras, no hay más remedio que hacerlo.
    Un abrazo, amiga Pao. Me gustó lo que hiciste con la idea de Yamila.

    ResponderEliminar
  7. Buen día Pasto,gracias por tu reflexión.
    Te dejo un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

A todo caminante que la vida trajo por aqui, le agradezco que deje su huella. Un abrazo!!!

Entradas populares de este blog

Ayúdame a mirar...

“Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad del mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. Y cuando al fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió al padre: "¡Ayúdame a mirar!" ( Eduardo Galeano.) La petición del niño ante la sorpresa azul del inmenso mar es la más bella expresión de lo que hombres y mujeres podemos hacer unos por otros en la búsqueda permanente que marca nuestra existencia. ¡Ayúdame a mirar! Tú no puedes mirar por mí, no puedes obligarme a mirar, no puedes hacer que yo vea lo que tú ves, no puedes forzarme, no puedes prestarme tus ojos, tus ideas, tu experiencia. Pero puedes ayudarme. Ya me has ayudado con llevarme al sur, con atravesar la arena conmigo, con pone...

Prometo.

Si te atreves, no me sueltes...

Hasta pronto.

Hace un largo tiempo que no puedo entrar a actualizar el blog, la vida me presento una prueba y estoy tratando de superarla. Siempre me consideré una mujer fuerte en todos los aspectos, anímico, físico y espiritual, y estos tres aspectos están a prueba hoy. Recién estoy recuperandome de un problemita de salud que sin darme cuenta fui arrastrando a lo largo del año pasado, el cuerpo dijo basta y ahora estoy mimándolo mucho para recobrar fuerzas y ánimo para restablecer mi vida. Este blog me dio muchisimas alegrías, me contactó con gente hermosa de diversos lugares del mundo que me mimó y me dio siempre ánimo para que continuara con la tarea de actualizarlo a diario, hoy no puedo prestarle la atención que se merece, y quiero pedir disculpas a los lectores que fielmente pasan aun por el a leer. Hoy digo hasta pronto, quien sabe, por ahí la vida me traiga de vuelta para estos rumbos. No quiero despedirme sin agradecerle de corazón todas las alegrías compartidas. Les dejo un abrazo enorme, ...