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Mostrando las entradas etiquetadas como Julio Bevione.

¿Con qué energía estás danzando hoy?

La raíz de todo lo que nos sucede no es visible, se siente en el cuerpo pero no ocurre en el cuerpo, lo podemos pensar, pero esas imágenes apenas representan la realidad. Hay algo más profundo que ocurre en un mundo invisible para nuestros sentidos. Esa es la energía que nos contiene y donde nace lo que pensamos, lo que sentimos y lo que vemos. Por eso, a veces, es necesario cerrar los ojos para poder sentirla. Porque está allí, pero todo lo demás nos distrae. Y en ese plano, hay dos energías que danzan juntas. Una densa, pesada y la otra liviana y brillante. La energía del miedo y del amor. Se entrelazan, se separan y vuelven a unirse. Cuando hay amor, hay orden. Cuando hay miedo, todo se desordena. Con el amor volamos, con el miedo nos sentimos atrapados. Por eso, cuando algo no se ve bien o cuando en nuestro corazón algo no se siente bien, paremos y observemos en torno a cuál energía estamos girando. Si estoy alrededor de la energía del miedo, puedo estar en el paraíso, pero de todo...

Volver a empezar.

Todos los años encierran un aprendizaje. Para eso estamos aquí. Por esa razón es la que encarnamos. La de experimentarnos para que nuestra conciencia, aquello que "pensamos" de nosotros mismos, se expanda. Por eso es vamos cambiando. Y con ese cambio, el cambio de todo lo que nos rodea. Siento que el 2011 fue un año especial, un año significativo entre tantos otros. Y esta experiencia la siento compartida con el mundo. La mayoría de la gente con quien conviví en el 2011 también tuvo que dejar partir algo que consideraban importante para su vida: una relación, una carrera, la comodidad financiera o algún rasgo de su personalidad que creía imposible de cambiar. El 2011 nos empujó a hacerlo. Nos mostró nuestros propios miedos y nos asustamos. Pero, lejos de correr, nos animamos a enfrentarlos con valor. Estamos transitando un tiempo revolucionario, la antesala a una nueva manera de vivir. Pero esa revolución, manifestada con cierto caos en lo externo, está ocurriendo en nues...

Simplificarnos.

Cuando empezamos a simplificarnos es señal de que nuestro espíritu ha comenzando a tomar el mando en nuestra vida. O que el ego lo está perdiendo. Pero ¡ojo!, simplificarnos no lleva sufrimiento. La idea del sacrificio ha quedado pegada en algunos de nosotros a la simpleza, pensando que tenemos que, para alcanzarla, necesitamos despojarnos de lo material. La simpleza no empieza por lo material. Cuando empezamos a vivir más simple, naturalmente vamos dejando ir lo que no nos suma, aunque sea de oro. Siento que la simpleza comienza con estar atentos a la necesidad de ganar, de competir, de sumar, de poner nuestra mente en el futuro todo el tiempo. Nos complicamos comprando lo que no necesitamos, porque creemos que algún día… Estudiamos lo que no nos gusta por si algún día… Mantenemos relaciones sin sentido por si las dudas… Y así, nos vamos complicando. . Bajar la mirada a lo que tenemos en nuestras manos, a la persona que tenemos al frente, al lugar donde estamos, a lo que en est...