Trescientos sesenta y cinco días.


Olas de sueños cruzan el umbral de mi existencia me recuerdan la unicidad de la que soy parte, florece mi fervor, trepa mi plenitud hasta la ventana abierta de percepción que se mantiene disponible a la vida, ahora sé que este es mi camino, el sendero que me llevará al cumplimiento de la misión que me trajo a la tierra, ahora soy el protagonista en la película de mi vida, inmensa oportunidad que la agradeceré con trescientos sesenta y cinco días de felicidad por año. Me da la gana de ser feliz.


Luis Ernesto Espinoza. Chamalú.



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