domingo, 20 de febrero de 2011

Hacer el campo fértil.


El maestro zen le encargó al discípulo que cuidara del campo de arroz. El primer año, el discípulo vigiló que nunca faltase el agua necesaria. El arroz creció fuerte y la cosecha fue buena. El segundo año, el discípulo tuvo la idea de añadir un poco de fertilizante. El arroz creció rápido y la cosecha fue mayor. El tercer año, colocó más fertilizante. La cosecha fue aún mayor, pero el arroz nació pequeño y sin brillo.

- Si sigues aumentando la cantidad de abono, la cosecha del año que viene no tendrá ningún valor–dijo el maestro.

“Fortaleces a alguien cuando le ayudas un poco. Pero si le ayudas demasiado, lo debilitas”.



Paulo Coelho.



5 comentarios:

  1. Hola Pao, muy cierto y verdadero este consejo, ayuda la necesaria, si es demasida se vuelven dependientes de aquello que se les otorga, más que ayudar a vivir, enseñar como vivir.
    Un abrazo
    Ambar.

    ResponderEliminar
  2. Efectivamente, ademas, las lecciones más importantes, suelen aprenderse en los momentos mas dificiles.

    ResponderEliminar
  3. Nuestro aprendizaje se produce a traves de descubrimiento. Descubrimiento de que es lo que nos torna feliz, que es lo que anhelamos, a quienes queremos a nuestro lado. Todo surge de la propia experiencia, cuando nosotros estamos en juego. No cuando nos alcanzan un mapa con todos los obstaculos. Cuanta verdad esta entrada! Bendiciones, paz y mucha luz! Namaste!

    ResponderEliminar
  4. Les cuento que fui una madre sobreprotectora,hasta que entendí que tanta protección debilitaba el crecimiento de mis hijos,ahora acompaño su crecimiento y los cuido sin interceder en sus experiencias,por eso me gustó mucho el cuento de Paulo Coelho.
    Gracias Rafael, Ambar, Londonnek y Yamil.
    Les mando un afectuoso abrazo.

    ResponderEliminar

A todo caminante que la vida trajo por aqui, le agradezco que deje su huella. Un abrazo!!!