Ir al contenido principal

Meditación y oración.


Para meditar, comienza por encontrar un lugar tranquilo, en el que nadie te pueda interrumpir, si es posible silencioso y solitario. Puede ser cualquier sitio, un cuarto apartado de tu casa, el desván, la pequeña terraza de la casa de tu tía la del campo, una playa solitaria o una pequeña plaza en las afueras de la ciudad. Si te costara encontrar un lugar con estas características, prueba en una iglesia. Salvo algunos pocos horarios, las iglesias suelen ser lugares bastante silenciosos y muy solitarios.
Siéntate en silencio, en el lugar que quieras, y repite mentalmente un mantra. Puede ser tu propio nombre, una palabra en sánscrito o una frase cualquiera que puedas repetir sin pensarla demasiado. Una vez más si no encuentras nada mejor, el Padrenuestro o el Avemaría te pueden ser de utilidad.
Ahora vacía tu mente de cualquier otra cosa que no sea tu estar allí, en lo que estás, y en silencio, abre tu corazón a lo que ocurra.
Puede pasar que , al verte meditando así, algunos crean que estas rezando, pero no te inquietes, tú y yo sabemos que lo que haces es meditar.




Francisco Jalics.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Dicen que antes de entrar en el mar...

“Dicen que antes de entrar en el mar, EL RIO tiembla de miedo... mira para atrás, para todo el día recorrido, para las cumbres y las montañas, para el largo y sinuoso camino que atravesó entre selvas y pueblos, y vé hacia adelante un océano tan extenso, que entrar en él es nada más que desaparecer para siempre. Pero no existe otra manera. El río no puede volver. Nadie puede volver. Volver es imposible en la existencia. El río precisa arriesgarse y entrar al océano. Solamente al entrar en él, el miedo desaparecerá, porque apenas en ese momento, sabrá que no se trata de desaparecer en él, sino volverse océano.” Khalil Gilbran.

Ayúdame a mirar...

“Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad del mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. Y cuando al fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió al padre: "¡Ayúdame a mirar!" ( Eduardo Galeano.) La petición del niño ante la sorpresa azul del inmenso mar es la más bella expresión de lo que hombres y mujeres podemos hacer unos por otros en la búsqueda permanente que marca nuestra existencia. ¡Ayúdame a mirar! Tú no puedes mirar por mí, no puedes obligarme a mirar, no puedes hacer que yo vea lo que tú ves, no puedes forzarme, no puedes prestarme tus ojos, tus ideas, tu experiencia. Pero puedes ayudarme. Ya me has ayudado con llevarme al sur, con atravesar la arena conmigo, con pon

Sincronia : Ni mera coincidencia Ni pura casualidad .

En todos los actos de iniciativa y creación,hay una verdad elemental cuya ignorancia mata innumerables ideas y espléndidos planes: que en el momento en que uno se compromete definidamente consigo mismo y con los demás ,entonces la providencia tambien se mueve . Todas clase de cosas suceden para ayudarnos,una corriente de acontecimientos brota de esta desición ,haciendo surgir a nuestro favor todo tipo de acciones , reuniones y ayuda material que ningún hombre podría haber soñado. Cualquier cosa que puedas hacer o sueñes que puedes hacer ,hazla. El coraje contiene genio,poder y magia. ¡¡¡¡Comienza ahora !!!! W.GOHETE. (…)La sincronía hace realidad en el mundo exterior una necesidad del mundo interior: aquello que se está gestando adentro sale a relucir afuera en el momento justo.Para decirlo de manera elocuente la sincronía se asemeja al proceso del feto(proceso interior)que sale a la vida para convertirse en un lactante(proceso exterior). El universo espiritu