La alfombra persa.


Los que están perplejos por las dificultades y las aparentes incongruencias de la vida, deben recordar que en el presente sólo contamos con una visión parcial de las cosas, y que una visión parcial nunca muestra el objeto como verdaderamente es. En cualquier momento, sólo vemos una visión parcial del todo , incluso esa sección la vemos mal, debido a nuestra falta de comprensión.

Si usted le enseña a un esquimal varias fotografías de secciones de un caballo, pero nunca el retrato de un caballo completo, el esquimal nunca sabrá cual es el verdadero aspecto del animal.

La vieja comparación de la alfombra persa es un ejemplo excelente. Se dice que si uno observa solamente el lado inferior de la alfombra lo que ve es un confuso revoltijo de líneas y colores, sin belleza ni lógica. Pero esto ocurre porque usted no conoce la clave. Si voltea la alfombra , la verá por el lado correcto, conocerá el diseño ycomprenderá que esas hebras caóticas en realidad conforman un conjunto coherente y hermoso.

Lo mismo sucede con la vida. Algún día ( cuando alcancemos el suficiente crecimiento espiritual) veremos que las diversas hebras que conforman nuestras vidas, los sucesos que parecen inconexos , los accidentes aparentes , son en realidad parte de un diseño ordenado y bello, la urdimbre, la trama de algo espléndido que constantemente tejemos para Dios.

“No juzguen por las apariencias, juzguen con juicio justo”. Juan 7:24



Emmet Fox.



Comentarios

  1. Hola bonita, tu entrada de hoy me recuerda un bello cuento, que me permito exponer:
    "LOS CIEGOS Y EL ELEFANTE. John Gogfrey Saxe


    Cuentan que, en el Indostán, determinaron seis ciegos estudiar al elefante, animal que nunca vieron. (Ver no podían, es claro; pero sí juzgar, dijeron)

    El primero se acercó al elefante, que en pie se hallaba. Tocó su flanco alto y duro; palpó bien y declaró: El elefante es ¡igual que una pared! El segundo, de un colmillo
    tocó la punta aguzada, y sin más dijo: ¡Es clarísimo!, mi opinión ya está tomada: Bien veo que el elefante es ¡lo mismo que una espada!. Tocas la trompa el tercero,
    y, en seguida, de esta suerte habla a los otros: Es largo, redondo, algo repelente...
    ¡El elefante – declara - es ¡una inmensa serpiente!. El cuarto, por una pata
    trepa, osado y animoso; ¡oh, qué enorme tronco! - exclama. Y luego dice a los otros:
    Amigos, el elefante es ¡como un árbol añoso!. El quinto toca una oreja
    y exclama: ¡Vamos, amigos, todos os equivocáis en vuestros rotundos juicios!,
    yo os digo que el elefante es ¡como un gran abanico!. El sexto, al fin, coge el rabo,
    se agarra bien, por él trepa...: ¡Vamos, vamos, compañeros; ninguno en su juicio acierta!. El elefante es..., ¡tocadlo!, una soga... Sí, ¡una cuerda!. Los ciegos del Indostán
    disputan y se querellan; cada uno está seguro de haber hecho bien su prueba...¡Cada uno tiene un poco de razón... y todos yerran!
    Moraleja: Sucede así cada día en bastantes discusiones; quienes disputan, cada uno
    piensa justas sus razones. Discuten, juzgan, definen ¡lo que no vieron jamás!"

    Un Besito Marino

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  2. Exelente entrada. Tenemos que vivir el hoy y esperar que las piezas se vallan juntando. Te mando un beso grande. Exelente!!!

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