La prisión del odio.


Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez libres, volvieron a verse años después. Uno de ellos preguntó al otro:

-¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?

-No, gracias a Dios ya lo olvidé todo -contestó-. ¿y tú?

-Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas -respondió el otro.

Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:

-Lo siento por ti. Si eso es así, significa que aún te tienen preso.



Ramiro Calle y Sebastián Vázquez.



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