Tu compañero del alma.

En cierta ocasión escribí un ensayo en un tono un tanto chistoso titulado «Su compañero del alma es la persona a la que más le cuesta soportar». La esencia del ensayo era que la gente que aparece en nuestra vida y con la que estamos de acuerdo y compartimos intereses similares, fáciles de aceptar, nos enseñan de hecho muy poco. Pero aquellos otros capaces de sacarnos de quicio y encolerizarnos a la menor provocación son nuestros verdaderos maestros.
La persona que realmente puede perturbar tu estado de paz es aquella que te recuerda que no te encuentras verdaderamente en el estado de paz o iluminación que brota de la confianza. En ese momento, esta persona se convierte en tu mejor maestro, y es a ella a quien debieras dar las gracias, y a Dios, por haberla enviado a tu vida. Cuando llegue el día en que puedas trascender la cólera, la rabia y laalteración que esa persona parece provocar, y decirle: «Gracias por ser mi maestro», habrás reconocido a un compañero del alma.
Todo aquel que aparezca en tu vida y pueda sacarte de quicio y hacerte sentir frenético es un maestro disfrazado de ser manipulador, desconsiderado, frustrante y no comprensivo. La paz iluminadora significa que no sólo estás en paz con aquellos que comparten tus intereses y que están de acuerdo contigo, o con los extraños que van y vienen, sino también con aquellos maestros que te recuerdan que todavía te queda mucho que hacer para estar en paz contigo mismo.
Da gracias por todos esos grandes maestros espirituales que han aparecido en tu vida en forma de hijos, cónyuges actuales o pasados, vecinos irritantes, compañeros de trabajo, extraños detestables y otras personas similares, pues ellos te ayudan a permanecer en estado de paz e iluminación. Te permiten saber día a día cuánto trabajo te queda realmente por hacer, y en qué aspectos no has logrado aún dominarte a ti mismo.
La paz se consigue cuando el yo superior domina en tu vida.

Wyne Dyer, Construye tu destino

Comentarios

  1. l'hel·lènic23 de junio de 2011, 6:00

    Nunca lo había visto desde este punto, pero tienes toda la razón. Como bien dice Weiss, estamos aquí para aprender y crecer y estas lecciones las aprendemos principalmente a través de las relaciones. Y generalmente recordamos más un incidente que nos haya sacado de quicio, por mucho que nos disguste, que el que nos premia y aplaude. ¿ Será tal vez porque nos remueve nuestro interior y en cambio las alabanzas son más superficiales?

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  2. Los mayores maestros son aquellas personas con las que no tenemos una relación excelente, se dice que o lo aprendes a amar incondicionalmente o va a poder con vos.
    Me encanto la pregunta, creo que porque nos saca lo peor de nosotros y nos pone cara a cara con nuestra parte oscura, por eso es nuestro maestro, para que aprendamos todo lo que de la experiencia.

    Un abrazo!!!

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