jueves, 4 de septiembre de 2014

Vive con audacia.




Después del invierno viene el renacer de la primavera, y en ella recordemos el don de la audacia. La pequeña planta que brota debe confiar en que encontrará la energía vital del sol en el momento preciso. Allí, en el suelo oscuro, la semilla no puede ver aún la luz del sol, pero confía en la urgencia de empujar hacia arriba. Para ser audaces debemos actuar.

La práctica de la audacia requiere que renunciemos a nuestro interminable rumiar acerca de qué sucederá si actuamos, y en vez de eso solo sigamos nuestro instinto, como la bellota que se estira hacia la luz del sol.

¿Qué es aquello que anhelas hacer? ¿Tomar vacaciones, cambiar de carrera? ¿Quizás encontrar más minutos en el día? Muchos de nosotros nos hemos encontrado anhelando un cambio y lo que hace la diferencia entre desear unos minutos más o un cambio de carrera, no es más que la audacia de decir sí, comenzar a avanzar y ver qué nos traerá ese movimiento.

El chamán vive audazmente en la medida en que se atreve una y otra vez a actuar de modos distintos.  Ahora, cuando nuevamente el sol permanece por más tiempo en el cielo, es el momento de plantar las semillas de nuestra intención, permitiéndoles explotar de la oscuridad e ir hacia la luz. Vivimos en una época de grandes desafíos que requieren respuestas audaces, auténticas y creativas.

Digan sí a aquello que anhelan, y actúen audazmente.



Alberto Villoldo. 

 

lunes, 1 de septiembre de 2014