sábado, 30 de marzo de 2013

¡¡ Bendito seas !!



Entre todos los bienes que me has dado
yo bendigo esta paz dulce y serena.
Paz con fuerza de fe, de vida plena.
Temple y fuego de amor bien cimentado.
Que en reguero de luz por el sendero,
con su llama encendió cinco luceros.

Bendito tu sostén, tronco fecundo…
Por tantos años mitigando ardores
y llenando mi vida con tus flores.

Sé que no hay dicha para ti en el mundo,
como para escuchar de amor su himno de gloria,
para escribir con besos nuestra historia.

Tu tierna compresión, tu vida clara,
me han dejado volar cual la gaviota
que no sintió jamás su alas rotas.

Mi dicha en este mundo es cosa rara.
Por eso te bendice mi alma pura…
¡Y te bendice Dios, sobre la altura!




Zenaida Bacardí de Argamasilla.





jueves, 28 de marzo de 2013

Para siempre.





No avanzamos en la vida soñando con un maravilloso futuro o recordando las proezas que hicimos en el pasado. Avanzamos siendo lo que somos y sintiendo hasta el fondo lo que nuestra vida es ahora mismo. Tenemos que sentir nuestra ira, nuestra pena, nuestros fracasos, nuestros temores; todos ellos pueden ser nuestros maestros cuando los aceptamos sin huir de ellos. Cuando nos escapamos de la realidad, no podemos aprender, no podemos crecer. Y no es que esto sea difícil de entender, es difícil de hacer. Los que perseveran son los que avanzan en sabiduría y compasión. 

¿Hasta cuando dura este ejercicio? 
Para siempre.




Charlotte Joko Beck.






miércoles, 27 de marzo de 2013

Gran duda...


“Gran duda: gran despertar.
Pequeña duda: pequeño despertar. 
Ninguna duda: ningún despertar.”





Proverbio Chino.




domingo, 24 de marzo de 2013

Yo estaba bailando...




Yo estaba bailando 
en un desierto absoluto
donde no hay amor,
pero sé que si bailas,
Dios te ve en secreto
y acompaña tus pasos.



Alda Merini.





domingo, 17 de marzo de 2013

Me levanto bendecido por todas las cosas.


Me levanto hoy bendecido por todas las cosas,
alas de la respiración,
delicia de los ojos,
maravilla del susurro,
la intimidad del tacto,
la eternidad del alma,
urgencia de pensamiento,
milagro de la salud,
abrazo de Dios.
Puedo vivir este día.




 John O'Donohue.





miércoles, 13 de marzo de 2013

Soy una mujer encontrando mi voz.




Encontrar nuestra voz como mujeres no se trata de elegir una nota y cantarla de por vida; no es algo tan simplista como reducirnos a una idea de mujeres que poseen tales o cuales cualidades. La voz de las mujeres es mucho más una orquesta que un sólo instrumento, es más una compleja armonía que un simple acorde. Encontrar nuestra voz es descubrir todas las notas que se concentran en nuestro yo más profundo y reclamar nuestro derecho de expresarlo como la canción que es exclusivamente nuestra para entonar. Esta canción personal puede ser diferente cada día, porque somos diferentes cada día, y por ello encontrar nuestra voz tiene que ver con ser libres de cambiar nuestro tono sin que seamos etiquetadas de cambiantes, o criticadas por no apegarnos a lo predecible. 
Y por sobre todo y más allá de todo, se encuentra esto: una mujer que ha encontrado su voz, que puede expresar la sinfonía de su corazón, la sabiduría de su alma, la fortaleza y belleza fenomenal de su ser, el conocimiento que yace en su mente; es una mujer que es libre de ser con fidelidad y verdad, exactamente la persona que vino a ser desde su nacimiento.
En cambio, mientras más notas, acordes y melodías de experiencias en nuestro interior se pierden, o permanecen retenidas por temor, más dejamos de ser libres.
Y esta falta de libertad no nos afecta sólo a a nivel individual, sino a todas las mujeres, y a todos los seres sintientes del planeta; ya que no estamos separados los unos de los otros. Cuando una mujer se torna más libre, todas las mujeres lo hacemos. Mientras más y más mujeres recuperan esa libertad, más espacio hay para que la divina energía femenina ocupe su lugar, femenino que propicia las relaciones y la conexión con el Cielo y con la Tierra, para derramarlo en un mundo que necesita desesperadamente más y más de esta cualidad esencial.




Janet Quinn.

viernes, 8 de marzo de 2013

La mejor protección: El Aura.




Los hombres han sabido confeccionar diversos aparatos para protegerse y  defenderse en el plano físico: mira los cofres, los cerrojos, las puertas  blindadas, las alarmas, sin hablar de las armas : cañones, tanques, cohetes,  mísiles, etc. . . Pero en el plano espiritual son pobres, están desprovistos,  expuestos a todas las agresiones. Y, sin embargo, existen medios y armas de todas clases. Todo lo que ha sido inventado en el plano físico tiene su equivalente en el plano espiritual. Los vestidos, por ejemplo, que nos protegen del frío, del calor, de los golpes, de la intemperie, de los insectos, están, en  el plano espiritual, representados por el aura, que es una de las mejores protecciones. 

El verdadero vestido del hombre es su aura, con todos los colores que representan sus cualidades y sus virtudes. Sí, el aura es el vestido espiritual  que tejen las virtudes, y particularmente la pureza y la luz internas. En ese momento, las energías sucias, que no tienen por qué acercarse, puesto que no encuentran alimento para ellas y no soportan la luz, te abandonan. El aura tiene un papel mágico, actúa sobre los espíritus del mundo invisible, atrayendo a las entidades luminosas y repeliendo a las entidades oscuras. Piensa en  formar cada día, a tu alrededor, un círculo de luz, e imagina en el centro de ese círculo una fuente luminosa que brota sin cesar y cuyas ondas benéficas se difunden sobre nosotros y a nuestro alrededor.



Omraam M. Aivanhov.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Sólo hay una necesidad. Esa necesidad es amar.




Espiritualidad es estar despierto. Desprenderse de las ilusiones. Espiritualidad es nunca estar a la merced de acontecimiento, cosa o persona alguna. Espiritualidad es haber hallado la mina de diamantes dentro de usted.
La religión se destina a guiarlo hacia eso.
"¿De qué vale ganar el mundo y perder el alma?"
Piense en lo que siente cuando mira una puesta de sol, o está en contacto con la naturaleza. Y compare eso con el sentimiento que tiene cuando es apreciado, aplaudido, elogiado. Al primer tipo de sentimientos, lo llamo sentimientos del alma; al segundo, lo llamo sentimientos del mundo. Piense en el sentimiento que tiene cuando vence en una carrera o en una discusión, cuando llega al tope, cuando tiene éxito. ¡Sentimientos del mundo! En comparación con los sentimientos que tiene cuando está haciendo un trabajo que ama, inmerso en un pasatiempo, leyendo un libro, viendo una película. Sentimientos del alma. Piense en el tiempo en que tiene poder, cuando es el jefe, cuando todo el mundo está mirando, y usted está allá arriba. ¿Qué especie de sentimiento crea eso? ¡Sentimiento mundano! Compare ese sentimiento con la alegría de la intimidad, de la compañía de los amigos. Usted los aprecia sin estar preso de ellos, riendo y divirtiéndose. Sentimientos del alma.
Los sentimientos del mundo no son naturales, fueron inventados por su sociedad y la mía, para controlamos. Ellos no conducen a la felicidad, son la excitación, el vacío y la ansiedad. Piense en su propia vida. ¿Hay un solo día en que usted no esté, consciente o inconscientemente, vuelto hacia lo que los otros piensan, sienten o dicen con respecto a usted?
Sus pasos están controlados; usted marcha al son de los tambores. Mire a su alrededor. Vea si encuentra a alguien que esté liberado de estos sentimientos. ¡Sentimientos del mundo! En todo lugar, encuentra personas en la corriente de los sentimientos del mundo, viviendo vacías. Ganarán el mundo, pero perderán el alma.
Un grupo de turistas está pasando por campos deslumbrantes. Pero las cortinas del tren están cerradas, y ellos no ven nada. Están todos ocupados en decidir quién tendrá el asiento de honor, quien será apreciado, quién es el mejor, quién es el más bonito, el más talentoso.
Eso continúa hasta el fin del viaje. Si usted pudiese entender eso, seria libre, comprendería lo que es la espiritualidad.
Entonces descubrirá qué es la realidad, quién es Dios, pues se habrá desprendido de una de las mayores ilusiones: la ilusión de que necesitamos ser apreciados, bien vistos, tener éxito, tener prestigio, honra, poder y popularidad. ¡Sólo hay una necesidad! Esa necesidad es amar. Cuando alguien descubre eso, es transformado.
Cuando la vida se vuelve oración... cuando la espiritualidad se traslada a nuestros actos.




Anthony de Melo.