viernes, 30 de marzo de 2012

Cómo llega la sabiduría.




Había una vez un hombre, que era el cartero de la reserva, que oyó a algunos de los Mayores hablar sobre objetos recibidos que otorgaban un gran poder. Él no sabía mucho acerca de esas cosas, pero pensó que sería maravilloso recibir un objeto que solo podía ser concedido por el Creador. En particular, escuchó de los Mayores que el objeto más excelso que una persona podía recibir era una pluma de águila. Decidió que debía tener una. Si podía recibir una pluma de águila, poseería todo el poder, la sabiduría y el prestigio que deseaba. Pero también supo que no podía comprarla. Tenía que llegarle por la voluntad del Creador.
Día tras día, salía a buscar una pluma de águila. Creía que para encontrarla sólo debía mantener los ojos abiertos. Llegó un momento en que no pensaba en otra cosa. La pluma de águila ocupaba sus pensamientos desde el amanecer hasta el ocaso. Pasaron semanas, meses, años. Todos los días el cartero hacía sus rondas, buscando afanosamente la pluma de águila. No prestaba atención ni a su familia ni a sus amigos. Mantenía la mente fija en la pluma de águila. Pero nunca la encontraba. Comenzó a envejecer, y la pluma no aparecía. Finalmente, se dio cuenta de que por mucho que buscara, no estaba más cerca de hallar la pluma de lo que había estado el día que inició la búsqueda.
Un día decidió tomar un descanso al costado del camino. Salió de su pequeño jeep y tuvo una charla con el Creador. Dijo: “Estoy ya cansado de buscar la pluma de águila. Pasé toda mi vida pensando en ella. Apenas me ocupé de mi familia y de mis amigos. Lo único que me preocupó fue la pluma, y ahora la vida me ha pasado de largo. Me perdí muchas cosas buenas. Bien, abandono la lucha. Dejaré de buscar la pluma y comenzaré a vivir. Quizá todavía tenga tiempo para recuperar a mi familia y a mis amigos. Perdóname por el modo como conduje mi vida.”
Entonces y solo entonces, lo inundó una gran paz. De repente, se sintió mejor interiormente de lo que se había sentido en todos esos años. Tan pronto como terminó de hablar con el Creador y comenzó a caminar en dirección al jeep, lo sorprendió una sombra que pasó por encima de él. Miró al cielo y vio, en lo alto, un gran pájaro volando. Al instante, desapareció. Luego vio algo que descendía flotando suavemente en la brisa: una hermosa pluma ¡Era su pluma de águila! Se dio cuenta de que la pluma había aparecido inmediatamente después de que abandonara la búsqueda e hiciera las paces con el Creador.
Ahora el cartero es una persona distinta. La gente acude a él en busca de sabiduría y él comparte con ellos todo lo que sabe. Si bien ahora posee el poder y el prestigio que tanto anhelaba, ya no le interesan esas cosas. Se preocupa por los demás y no solo por sí mismo.
Ahora sabes cómo llega la sabiduría.


Hoh Leila Fisher.
Cuentos que curan. 




Un abrazo, hasta el proximo post !!!

Pao ♥.



jueves, 22 de marzo de 2012

La sombra como puente hacia la luz.


La “sombra” representa en nuestra vida los impulsos inconscientes que reflejan la demanda interna de ser “completos” y de salir a la luz. La función de la sombra es compensar lo que está faltando en nuestra personalidad externa, está señalando aquello que aún tenemos que revisar para cumplir nuestra misión personal, nuestro destino único. Para algunas personas, la sombra puede contener sólo aquellas emociones que no han expresado, para otros se trata de contenidos mentales.

Contemplar esa parte oscura de nosotros mismos, la que no reconocemos, la que atisbamos cuando sentimos gran molestia ante las acciones y las actitudes de los otros, es un acto de valentía y el primer paso hacia el camino del bienestar espiritual. Si queremos vernos, contemplar las partes en sombra que nos impiden ver la luz, o que se interponen entre nosotros y la luz, esta actividad nos llevará a aceptar que aquello que llamamos “ nuestros problemas” son sólo una ilusión. Enfrentar el problema aparente, ver el mundo y a las personas como espejos que ayudan a descubrir nuestro proceso oculto, soltar el poder y dejar de pretender tener la razón, es un buen camino para la libertad del alma.

El juicio y la aceptación son dos caras del mismo espejo. Al aceptar tu sombra, podrás perdonar y soltar las cosas que te impiden ver tu verdadera imagen.

Las dudas, el miedo, los juicios, los conflictos emocionales son obstáculos en el campo de la evolución espiritual. Es saludable preguntarse sinceramente en qué forma alimentamos estos aspectos. Luego habrá que podarlos de raíz, desarrollar el coraje de ir al frente y cortar los hilos de la falsa ilusión liberando así la sombra e incorporándola para sentir la unidad que somos.

Suele ser de gran ayuda pedirle a las personas que nos rodean que nos digan sinceramente cómo nos ven, y puede contribuir q que nos veamos claramente en el espejo. Observarse uno mismo, libre de las ilusiones de perfección, y arriesgarse a ver “el otro lado de la montaña” permite alcanzar una perspectiva de la totalidad. Vivimos dentro de un esquema espacio-tiempo que se está expandiendo actualmente. Al sanar los pares de opuestos, podremos unir el cielo y la tierra, el frío y el calor, la luz y la sombra, y así formar unidades que se siguen una a otra marcando ritmos.

De acuerdo con el simbolismo proveniente del Antiguo Testamento, las siete vacas gordas seguirán a las siete vacas flacas, pero nos cuesta aceptar la sabiduría de la vida, desde la perspectiva del instante que se halla entre la nostalgia y el anhelo,que denominamos presente.


A mi sombra.

Encontré un ser, que necesita ser amado,

por todos y cada uno, en distinto grado.

Es cual recipiente sin fondo,

pues es imposible llegar a su hondo

y hambiento clamor.

No vale laurel ni distinción,

no existe acto de amor

Que satisfaga su corazón.

Ningún alimento puede colmar su apetito,

en su interior vive un niñito

carenciado y expectante,

que no podrá consolar ningún amante.



Del libro: Terapia del alma.(Particula divina recuperada).



lunes, 19 de marzo de 2012

El Libro de la Vida.


Abres el Libro de la Vida, y éste habla por sí mismo.

Pues cada uno de nosotros lo ha firmado con sus actos.


Ésta es la verdad ejemplificadora,

que tanto nos asusta y nos consuela.


Cada uno de nosotros es un autor.

Escribiendo, con hechos, en el Gran Libro de la Vida...

Y a cada uno Tú le has dado el poder de escribir las líneas

que nunca serán perdidas.


Ninguna canción es tan trivial,

Ninguna historia es tan corriente,

Ningún hecho tan insignificante,

Que tú no lo registres.


Ninguna amabilidad se hace nunca en vano;

cada acto mezquino deja su marca;

todos nuestros actos los buenos y malos,

Son registrados y recordados por TI.


Así que ayúdanos siempre a recordar

que lo que hacemos vivirá por siempre;

que los ecos de las palabras que pronunciamos

resonarán hasta el final de los tiempos.


Puedan nuestras vidas reflejar este conocimiento;

puedan nuestros actos no traer ninguna vergüenza o reproche.

Puedan nuestras inscripciones en el Libro de los Recuerdos

ser por siempre aceptables para Ti.



Texto extraído del Mahzor Hadash.



Después de un largo descanso, vuelvo a dejarles mi amor y un precioso texto que me regalo el universo, gracias a Dios volvió la inspiración.

Un millón de gracias y abrazos a todos por mimarme y hacerme llegar su amor que me ayudo muchisimo.

Hasta el próximo post.


Pao ♥.