jueves, 30 de diciembre de 2010

Felicidades !!!!


Sé leal a tu corazón.

Sé fiel a tu aliento.

Disfruta del regalo de la vida.

Feliz nuevo día, feliz nuevo aliento.

Feliz semana nueva, mes nuevo, año nuevo!!!

Que todos tengan una feliz, feliz existencia !!!!



FELIZ 2011 PARA TODOS !!!!






miércoles, 29 de diciembre de 2010

El ideal meditativo.


La mayoría de nosotros no vivimos en el Tíbet, ni en medio de un desierto, ni en un retiro permanente en un monasterio. Casi todos vivimos inmersos en una realidad más o menos cosmopolita, rodeados de hombres y mujeres que corren de aquí para allá, que exigen y reclaman, que llaman por teléfono o golpean nuestra puerta para ofrecer, para pedir, para negociar para reclamar. Seguramente tú y yo pasamos, como muchos de nuestros amigos y familiares yendo o volviendo de algún sitio, o gastando un trocito de nuestra finita vida en un atasco. Así, o parecido, es nuestro entorno cotidiano, y en ese ambiente debemos aprender a meditar.

Estoy muy lejos de ser un experto en el tema, pero aprendí de algunos maestros e instructores que ni la forma de meditar ni el lugar, ni la hora del día son en realidad lo más importante. Uno de ellos solía repetir hasta el cansancio que no debíamos perder el tiempo buscando la mejor manera o el mejor entorno para meditar…

-No tiene sentido esperar a que se den las condiciones soñadas para comenzar a meditar- decía -.No es necesario encerrarse en un monasterio tibetano, ni mudarse como un ermitaño a una casa de la montaña, para explorar esta herramienta.


Cuentan que el viejo relojero volvió al pueblo después de dos años de ausencia. El mostrador de su relojería recibió en una sola tarde todos los relojes del pueblo, que a su tiempo se habían detenido y habían quedado esperándolo en algún cajoncito de la casa de sus dueños. El relojero revisó cada uno, pieza por pieza, engranaje por engranaje.Pero sólo uno de los relojes tenía arreglo, el que pertenecía al viejo maestro de la escuela pública; todos los demás eran ya máquinas inservibles. El reloj del maestro era un legado de su padre, posiblemente por eso, el día en que se detuvo marcó para ese hombre un momento muy triste. Sin embargo, en lugar de dejarlo olvidado en su mesita de luz, el maestro, cada noche, tomaba su viejo reloj, lo calentaba entre sus manos, lo lustraba, daba apenas una media vuelta a la tuerca y lo agitaba deseando que recuperara su andar. El reloj parecía querer complacer a su dueño, que durante algunos minutos se quedaba escuchando el conocido tictac de la máquina. Pero enseguida volvía a detenerse. Fue este pequeño ritual, este ocuparse del reloj, este cuidado amoroso, lo que evitó que ese reloj se trabara para siempre. Fue la suma de la motivación y la perseverancia del maestro lo que salvó a su reloj de morir oxidado.


Meditar, para los que eligen meditar, es algo demasiado trascendente para supeditarlo a que las circunstancias sean las ideales. Nuestra actitud, en cuanto a la meditación, debe ser la del maestro del cuento con su reloj, una conducta de cada día, que se mantenga más allá de los resultados.



Jorge Bucay.


"Llegar a la cima y seguir subiendo".




El tiempo....


El tiempo es muy lento para los que esperan,
muy rápido para los que tienen miedo,
muy largo para los que se lamentan,
y muy corto para los que festejan.
Y para los que aman...
para los que aman, el tiempo es eternidad.






W. Shakespeare.









martes, 28 de diciembre de 2010

Un largo y sinuoso camino.

Dios existe y yo lo encontré.


Habiendo entrado a las 5:10 en una capilla del barrio latino de París para buscar a un amigo, me encontré saliendo a las 5:15 en compañía de una amistad que no era de esta tierra. Entrando escéptico y ateo… más aún que escéptico y más aún que ateo, indiferente y preocupado de muchas otras cosas que de un Dios al cual no pensaba, ni siquiera para negarlo… De pie junto a la puerta, busco con los ojos a mi amigo, pero no llego a reconocerlo… Mi mirada pasa de las sombras a la luz… de los fieles, a las religiosas, al altar… Se detiene en la segunda vela encendida a la izquierda de la Cruz (ignoro que estoy frente al Santísimo Sacramento). De improviso se desencadena la serie de prodigios cuya inexorable violencia desenmantelará en un instante el absurdo ser que soy para hacer nacer al joven estupefacto que nunca he sido… En primer lugar me fueron susurradas estas palabras “Vida Espiritual” … como si hubiesen sido pronunciadas en voz baja al lado mío… luego una gran luz… un mundo, otro mundo hecho de esplendor y de una densidad que de un golpe nos muestran el nuestro, entre las sombras frágiles de los sueños irrealizados… la evidencia de Dios… de quien siento toda la dulzura... una dulzura activa, llena de sorpresa, más allá de toda violencia, capaz de romper la piedra más dura y más dura que la piedra, el corazón humano.

Su irrupción desbordante, total, viene acompañada con el gozo que es la exultación del salvado, el gozo del náufrago recogido a tiempo. Estas sensaciones que me cuestan trabajo traducirlas en un lenguaje adecuado de ideas y de imágenes, son simultáneas… Todo está dominado por la presencia… de aquél a quien nunca podré escribir su nombre sin el temor de herir su ternura, aquél ante el cual tengo la suerte de ser un hijo perdonado que se despierta para aprender que todo es don”.

“Dios existía y estaba al mismo tiempo presente, revelado, enmascarado en aquel derroche de luz que sin discursos ni figuras se ofrecía toda para la comprensión y el amor… Una sola cosa me sorprende: la Eucaristía. No que me pareciese increíble, pero me sorprendía que la caridad divina hubiese encontrado este método inaudito para comunicarse y sobretodo que para hacerlo hubiese elegido el pan que es el alimento del pobre y el preferido de los jóvenes…”

“Amor, para hablar de ti sería demasiado poco la eternidad”.



André Frossard.

"Dios existe y yo lo encontré."






lunes, 27 de diciembre de 2010

Éstos son mis hijos y mi riqueza...


Éstos son mis hijos y mi riqueza.
así se preocupa el insensato.
Ni siquiera es dueño de sí mismo:
¡Cuánto menos de sus hijos y su riqueza!.






Buda.





domingo, 26 de diciembre de 2010

Meditación y oración.


Para meditar, comienza por encontrar un lugar tranquilo, en el que nadie te pueda interrumpir, si es posible silencioso y solitario. Puede ser cualquier sitio, un cuarto apartado de tu casa, el desván, la pequeña terraza de la casa de tu tía la del campo, una playa solitaria o una pequeña plaza en las afueras de la ciudad. Si te costara encontrar un lugar con estas características, prueba en una iglesia. Salvo algunos pocos horarios, las iglesias suelen ser lugares bastante silenciosos y muy solitarios.
Siéntate en silencio, en el lugar que quieras, y repite mentalmente un mantra. Puede ser tu propio nombre, una palabra en sánscrito o una frase cualquiera que puedas repetir sin pensarla demasiado. Una vez más si no encuentras nada mejor, el Padrenuestro o el Avemaría te pueden ser de utilidad.
Ahora vacía tu mente de cualquier otra cosa que no sea tu estar allí, en lo que estás, y en silencio, abre tu corazón a lo que ocurra.
Puede pasar que , al verte meditando así, algunos crean que estas rezando, pero no te inquietes, tú y yo sabemos que lo que haces es meditar.




Francisco Jalics.





sábado, 25 de diciembre de 2010

jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Navidad !!!!!

Cuando suenen las doce campanadas deja, que tu corazón se envuelva en una alegría inmensa, dulce y tierna.
Levanta la mirada hacia el cielo, mira la belleza de ese manto de estrellas y siente la ternura de ese Dios que se hizo Niño para habitar en tu corazón, para que vuelvas a nacer en esta Noche, con una mirada distinta ... llena de ternura... con un corazón distinto, lleno de amor, con el alma llena de regocijo y cubierta de esplendor...


Feliz Navidad !!





miércoles, 22 de diciembre de 2010

El nacimiento.



Jesús, el dulce, viene...

Jesús, el dulce, viene...
Las noches huelen a romero...
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría...
Mas la celeste melodía
suena fuera...
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma...

¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!




Juan Ramón Jiménez.




Que es la Navidad?


Es la ternura del pasado, el valor de la esperanza presente, para el futuro. Se trata de un ferviente deseo de que cada corazón desborde con bendiciones ricas y eternas, y que todos los caminos conduzcan a la paz.





Agnes M. Pharo.




martes, 21 de diciembre de 2010

La trascendencia de nuestros actos.


Cosechamos lo que sembramos.

¿Por qué vivir pensando en si a los demás les gustará lo que vamos a hacer; por qué vivir mortificados si cada una de nuestras acciones será aprobada por la sociedad?; mejor entendamos, que cada cosa que hagamos producirá un efecto en el mundo exterior, en las demás personas, y que esos efectos me ayudarán o perjudicarán en mi continuo caminar hacia las metas que me he fijado. ¿Por qué no observar a las personas y analizar su comportamiento hacia nosotros, en función de las acciones que nosotros vamos realizando en nuestra vida; por qué no entender, que lo que nosotros recibimos de parte de la sociedad es un resultado de lo que nosotros mismos le hemos dado?

Por qué no entender, de una vez por todas, que si bien sigo un camino único y soy un ser distinto a todos los demás, todo lo que yo haga provoca una reacción en el resto de mis hermanos, y que si lo que busco es lograr el respeto, la amistad, la admiración de los demás, cada uno de mis actos debe estar cuidadosamente vigilado para obtener precisamente esos resultados. Si la sociedad me rechaza, seguramente ha sido porque mis acciones no han estado acordes a lo que es comúnmente aceptado; si el trato que recibo de parte de los demás no es de mi agrado, debemos entenderlo como una respuesta a lo que nosotros mismos hemos estado haciendo.

¿Deseamos la felicidad? Esa es la pregunta que debe estar permanentemente presente en nosotros; entonces, busquémosla a través de nuestras acciones, cuidemos cada uno de nuestros pasos, para que la respuesta que obtengamos del mundo sea justamente la que nosotros esperamos. Vivir plenamente, disfrutando cada momento de la vida y participando de esa experiencia a los demás, es iniciarse en el camino de la permanente felicidad. Hagamos de nuestra vida un eterno estudio, analicemos cada acción, cada paso, y las consecuencias que obtenemos de parte de la sociedad que nos rodea; vivamos una vida en donde cada hecho no sea sino una lección dedicada especialmente para nosotros; permanezcamos receptivos, porque las claves supremas del comportamiento humano se esconden en los lugares más increíbles y surgirán a la luz en el momento menos esperado.



Kwan Yin.




domingo, 19 de diciembre de 2010

Huellas doradas.


Se acercaban las fiestas de fin de año. Épocas de balance de introspección. Tiempos donde mirar atrás es lo cotidiano y no lo ocasional.

Martín lo sabía, lo respiraba, lo sentía. Durante los últimos veinte años, antes de Navidad se preguntaba si había valido la pena. Él había vivido gran parte de su vida con intensidad y gozo, su intuición lo había guiado cuando su inteligencia fallaba en mostrarle el mejor camino.

Casi todo el tiempo se había sentido en paz y feliz. Y, sin embargo, cada fin de año ensombrecía su ánimo aquella sensación de haber dedicado demasiadas horas al día a sí mismo. Cierto es que debió aprender, con mucho esfuerzo, a hacerse cargo de sí y que se amaba lo suficientemente como para intentar procurarse lo mejor.

No obstante, Martín hacía todo lo posible por no dañar a los demás, especialmente a aquellos que estaban más cerca, a quienes ubicaba en el mundo de sus afectos. Quizá por eso le dolían tanto las recriminaciones injustas, la envidia de los otros o las acusaciones de egoísta que recogía con demasiada frecuencia de boca de extraños y conocidos.

¿La búsqueda de su propio placer era suficiente para dar significado a su vida?

¿Se definía él mismo como un hedonista centrando su existencia en su satisfacción individual?

¿Cómo armonizar los sentimientos de goce personal con sus principios éticos, con sus creencias religiosas, todo lo que había aprendido de sus mayores?

¿Qué sentido tenía una vida que empezaba y acababa en él mismo?

Aquel año, más que otros, estos pensamientos le abrumaron.

Veía a la gente hablando sobre las fiestas, a sus amigos y familia consultándose dónde las pasarían, a quién invitarían, con quién tendrían deseos de encontrarse. Y, por alguna razón, él no se sentía incluido, no se juzgaba merecedor, no era como ellos. Todos parecían tan preocupados por los demás...

Tenía que tomarse un tiempo para reflexionar sobre su presente y sobre su futuro.

Martín puso unas pocas cosas en su mochila y partió en dirección al monte.

Le habían hablado del silencio de la cima y de cómo la vista del valle fértil ayudaba a poner en orden los pensamientos de quien llegaba hasta allí. En el punto más alto del monte giró para mirar su ciudad, quizá por última vez.

Atardecía y el poblado se veía hermoso desde allí.

Quizá debía irse. Dejar en manos de los demás lo que tenía. Repartir la cosecha de toda su vida y, a pesar, de su ausencia, dejarla como legado, como un buen recuerdo para los demás.

En otro país, en otro pueblo, en otro lugar, con otra gente, podría empezar de nuevo. Una vida diferente, una vida de servicio a los demás, una vida solidaria. Estaba decidido: arreglaría las cosas y, antes de Nochebuena, partiría para siempre.

-Por una moneda te alquilo el catalejo.

Era la voz de un viejo que apareció desde la nada con un pequeño telescopio plegable entre sus manos y que ahora se lo ofrecía con una mano, mientras con la otra, tendida hacia arriba, reclamaba su moneda.

Martín encontró en su bolsillo la moneda buscada y se la alcanzó al viejo, que desplegó el catalejo y se lo dio. Después de mirar durante un rato consiguió ubicar su barrio, la plaza y hasta la escuela frente a ella.

Algo le llamó la atención. Un punto dorado brillaba intensamente en el patio del antiguo edificio. Martín separó sus ojos de la lente, parpadeó varias veces y volvió a mirar. El punto dorado seguía allí.

-¡Qué raro! –exclamó Martín sin darse cuenta de que hablaba en voz alta.

-¿Qué es lo raro? –preguntó el viejo.

-El punto brillante... –contestó-. Ahí, en el patio de la escuela. Es demasiado temprano para armar el árbol de Navidad... Y además, en la escuela no cuelgan luces...

Martín tendió el telescopio al viejo para que viera lo que él veía.

-Son huellas –dijo el anciano.

-¿Qué huellas? –preguntó Martín.

- Tuyas –dijo el anciano-. ¿Te acuerdas de aquel día...? Debías de tener siete años. Tu amigo de la infancia, Antonio, lloraba desconsolado en el patio de la escuela. Su madre le había dado unas monedas para comprar un lápiz para el primer día de clase. ¿Recuerdas? Él había perdido el dinero y lloraba a mares.

Martín buscó infructuosamente en su memoria. El viejo, después de una pausa, siguió.

-¿Te acuerdas de lo que hiciste? Tú tenías un lápiz nuevo que ibas a estrenar aquel día. Pero te acercaste al portón de entrada y, cerrando la puerta sobre el trozo de madera, cortaste el lápiz en dos partes iguales. Luego le sacaste punta a la mitad cortada y le diste el medio lápiz nuevo a Antonio.

- No me acordaba –dijo Martín-. Pero eso, ¿qué tiene que ver con el punto brillante?

- Antonio nunca olvidó aquel gesto, y ese recuerdo se volvió importante en su vida.

- ¿Y?

- Hay acciones en la vida de uno que dejan huellas en la vida de otros –explicó el viejo-. Las acciones que contribuyen a la felicidad de los demás quedan marcadas como huellas doradas...

Martín volvió a mirar por el telescopio y vio otro punto brillante en la acera, a la salida del colegio.

- Ése fue el día que saliste a defender a Pancho, ¿te acuerdas? Volviste a casa con un ojo morado y un bolsillo del guardapolvo arrancado.

Martín miraba la ciudad.

- Ese que está ahí, en el centro –siguió el viejo-, es el trabajo que le conseguiste a don Pedro cuando lo despidieron de la fábrica... Y el otro, el de la derecha, es la huella de aquella vez que reuniste el dinero que hacía falta para la operación del hijo de Ramírez... Las huellas que salen a la izquierda son de cuando interrumpiste tu viaje porque la madre de tu amigo Juan había muerto y querías estar con él.

Martín apartó la vista del telescopio y, sin necesidad de él, empezó a ver como aparecían miles de puntos dorados desparramados por toda la ciudad.

Al terminar de ocultarse el sol, el pueblo parecía iluminado por huellas doradas, que parecían muchas más porque las lágrimas que caían de sus ojos multiplicaban hasta el infinito las luces del pueblo.

Martín dio las gracias al viejo y volvió al pueblo. Este año, la fiesta iba a ser en su casa. Había muchos amigos a quienes quería volver a ver.

Sobre todos a aquellos que habían dejado huella en su vida.




Jorge Bucay.




Sean bondadosos...


Sean bondadosos y caritativos.
No dejen nunca que nadie que haya acudido a ustedes
de vaya sin sentirse mejor, más feliz.
Sean la expresión viva de la bondad de Dios.
Bondad en sus rostros, en sus ojos, en sus sonrisas.
En su cálido saludo.





Madre Teresa de Calcuta.





sábado, 18 de diciembre de 2010

Hermanos.

Vivís en otras tierras...
Tus costumbres son diferentes a las mías...
Caminas otros senderos...
Miras otros paisajes ...
Hablas otro idioma...
Te gustan otras cosas...
Pero sé que sos mi hermano y así te siento.




viernes, 17 de diciembre de 2010

Recuerda...


Recuerda que...

No eres piedra...
Deja de ser estatua... Y hazte faro.

No eres cemento...
Deja de ser mole... Y házte torre, puente.

No eres vegetal...
Deja de ser planta... Y házte camino, siembra.

No eres de acero...
Deja de ser muralla... Y házte canal, vía, paso.

Al fin acabarás siendo hombre, siendo
cuerda... siendo instrumento!




Zenaida Bacardí de Argamasilla.







Maestros.


Al principio del camino hacia el reencuentro con tu verdadero ser ten en cuenta estas palabras para elegir a tu maestro.


A un verdadero Maestro nadie lo ve.

Es invisible.

No posee templo, ni tiene discipulos preferidos:

Enseña a la humanidad entera.



Pero llega el momento en soltar la mano que te guió para hacer tu camino reconociendo tu propia sabiduría...

El mayor maestro es tu yo interior. Es el dueño supremo. Es el único que puede llevarte a tu meta y el único que te acogerá al final del camino. Confía en él y no tendrás necesidad de ningún maestro exterior. Pero, te repito, necesitarás un firme deseo de encontrarIo y no hacer nada que pueda crear obstáculos o producir retrasos. No malgastes tu energía y tu tiempo con remordimientos. Tus errores deben servirte de enseñanza: no los repitas.


Nisargadatta.


La cita del comienzo pertenece a Alejandro Jodorowsky.


jueves, 16 de diciembre de 2010

Planta un jardín...


Si quieres ser feliz un rato, emborráchate.
Si quieres ser feliz un día, mata un cerdo.
Si quieres ser feliz una semana, haz un viaje.
Si quieres ser feliz un año, cásate.
Si quieres ser feliz toda la vida, planta un jardín.





Proverbio taoísta.








miércoles, 15 de diciembre de 2010

Si no sabes...


Si no sabes a qué puerto quieres ir,
ningún viento será bueno.





Séneca.