jueves, 30 de septiembre de 2010

Dicen...


Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan.
Y que en cambio, con las penas pasa al revés. Se achican.
Tal vez lo que sucede, es que al compartir,
lo que se dilata es el corazón.
Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías
y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro.




Mamerto Menapace.





miércoles, 29 de septiembre de 2010

Padre e hijo.

Cuando yo me una aTi ...


Cuando yo me una a Ti con todo mi ser,
no habrá ya para mí penas ni pruebas,
y mi vida, toda llena de Ti, será plena.





San Agustín.




Tú ya eres felicidad.


Despertarse es la única experiencia que vale la pena. Abrir bien los ojos para ver que la infelicidad no viene de la realidad, sino de los deseos y de las ideas equivocadas. Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad. Eso sólo se consigue manteniéndote despierto y llamando a las cosas por su nombre.
Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido. Te escondes detrás de las fantasías, de las ilusiones y también de las miserias de las que te avergüenzas. Nos han programado para ser felices o infelices (según aprieten el botón de la alabanza o de la crítica), y esto es lo que te tiene confundido. Has de darte cuenta de esto, salir de la programación y llamar a cada cosa por su nombre.
Si te empeñas en no despertar, nada se puede hacer. "No te puedes empeñar en hacer cantar a un cerdo, pues perderás tu tiempo y el cerdo se irritará." Ya sabes que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Si no quieres oír para despertar, seguirás programado, y la gente dormida y programada es la más fácil de controlar por la sociedad.
Dentro de mí suena una melodía cuando llega mi amigo, y es mi melodía la que me hace feliz; y cuando mi amigo se va me quedo lleno de su música.



Anthony de Mello.



martes, 28 de septiembre de 2010

Comparación e intoxicación.


Había una vez una paloma salvaje; tenía su nido en el bosque cerrado, allí donde el asombro habita junto al escalofrío entre los esbeltos troncos solitarios. No muy lejos, donde el humo asciende en la casa del labrador, habitaban algunas parientes lejanas: dos palomas domésticas.

Un día hablaban entre ellas de la situación de los tiempos y del sustento. La paloma salvaje decía: -Soy rica e inmensamente feliz, unos días encuentro mucho alimento y otros poco; pero siempre hay algo que comer. Hasta la fecha nunca he tenido problemas. Yo confío en la naturaleza y dejo que cada día me sorprenda con su providencia.

Las palomas domésticas levantaron un poco la cabeza y dijeron que “ querían lo mejor ” para su prima salvaje, y por ello le hicieron ver que en realidad era pobre, que no tenía nada y que vivía en la más absoluta inseguridad, dependiendo del día a día.

Una de ellas dijo:

-Nosotras sí que tenemos el porvenir asegurado junto al labriego con quien vivimos. Cuando la recolección, nos sentamos en la cumbre del tejado y vemos al labriego acarrear un saco de granos detrás de otro hasta el pajar, y entonces sabemos que hay bastante provisiones para largo tiempo.

Esa tarde cuando la paloma salvaje volvió a su nido, pensó por primera vez que ella era pobre. Comenzó a mirarse de otro modo, con los ojos de los demás; comparó su modo de vida con el de sus parientes y se le ocurrió pensar que debía ser estupendo saberse asegurado el sustento. Y se lamentó de tener que vivir siempre en la incertidumbre.

De ahora en adelante, se dijo, lo mejor será que vaya pensando en arreglármelas para lograr hacer aunque sea un pequeño acopio de provisiones, que podría ocultar en algún lugar muy seguro para vivir tranquila.

Desde ese momento, la paloma salvaje empezó a estar preocupada por el sustento y por el porvenir. Conoció una angustia que no conocía. Y en lugar de más tranquilidad, cada día conquistaba mayor inquietud.

La realidad frustraba una y otra vez su empeño de amontonar bienestar, y la paloma no volvió a estar contenta; su plumaje empezó a perder colorido y su vuelo ligereza. Todos los días consegía su sustento , su apetito de alimento se saciaba alguna vez, pero era como si no se saciase, porque la preocupación por el acopio seguía teniendo “hambre”…No podía dejar de pensar en lo que no tenía, hasta que terminó convirtiéndose en una envidiosa de las palomas ricas.

Pensando y pensando empiezas a intoxicarte con la idea del deber ser, con la idea de la comparación, con la idea de tu tenencia o de tu carencia.

Si siempre que estoy bien pienso que podría estar mucho mejor, estoy intoxicado.

Si mientras como mi plato de fideos controlo el tamaño del plato que le sirvieron a mi vecino, estoy intoxicado.

Si soy médico y por eso creo que tengo algún derecho especial, estoy intoxicado.

Si pienso que por ser cliente de esta tienda debe descuidarse la atención de otro para dármela a mí, estoy intoxicado.

Si creo que lo que me da derecho a ser bien tratado por un funcionario público, es que pago los impuestos, estoy intoxicado.

Si creo que es justo que yo no pase hambre porque me he ganado el dinero con el que compro mi comida, estoy intoxicado.

Si a veces creo que soy el mejor, y otras que soy el peor, estoy intoxicado.

Si alguna vez he pensado que soy más o que soy menos, estoy intoxicado.

Si pienso que por ser cristiano, judío, budista o ateo soy muy diferente de quienes no lo son, estoy intoxicado.

Comparar siempre es tóxico y la intoxicación crónica puede envenenarnos. Todo tipo de competencia es producto de un veneno y hay que evitar todo lo que sea tóxico. Hay que evitarlo en el plano físico, en el plano mental y en el plano espiritual.

El veneno se llama comparar, la intoxicación se llama discriminación, la enfermedad se llama competencia y la adicción se llama obsesión por ganar (exitismo).



El cuento " La trampa" pertenece a Soren Kierkegaard.

Reflexión extraída de "Shimriti" de Jorge Bucay.


Las cosas tienen movimiento.

Siempre estarás, siempre estarás en mi ...

lunes, 27 de septiembre de 2010

La persona es su propia estrella...



"La persona es su propia estrella; y el alma que puede
crear una persona honesta y perfecta,
dirige toda la luz, todas las influencias, todo el destino;
nada para ella aparece muy temprano o muy tarde.
Nuestros actos son nuestros ángeles, buenos o malos,
Nuestras sombras fatales que caminan a nuestro lado".




Ralph Emerson.





domingo, 26 de septiembre de 2010

El medio puente.


"De nada sirve construir medio puente”.

Sólo con oír el proverbio chino se me iluminó el alma y se me aclararon rincones de la conciencia.

No sin dolor. Vi de repente la imagen del medio puente. Desde una orilla hasta el centro del río. Apéndice colgante, proyección inútil, gesto de piedra incompleta sobre el correr de las aguas. Monumento al ridículo en entorno de moradas de hombres y paisajes de la naturaleza. Recuerdo del esfuerzo a medias que gastó energías sin servir para nada. Ingeniería frustrada.

Más hubiera valido no comenzar el puente si no iba a ser terminado. Hubiera ahorrado gastos, hubiera respetado terreno, y hubiera acumulado deseos de comunicación entre las dos orillas hasta que surgiera de veras la voluntad y los recursos para emprender la empresa con garantías de conclusión. Si no hubiera puente, se aceleraría el planeamiento de su construcción responsable. Pero el medio puente lo estropea todo. No permite cruzar el río no deja pensar en otro puente. La maldición del trabajo mal hecho pesará largo tiempo sobre la región. No habrá puente por muchos años.

Medios puentes en nuestras vidas. Planes a medias, estudios a medias, compromisos a medias, amor a medias. Probamos todo, sin entregarnos a nada. Oración a medias, evangelio a medias, fe a medias. Todo empezado de alguna manera pero sin concluir con la finalidad de la entrega y la totalidad de la consagración.

Medios puentes. Mitad y mitad. Regateo existencial. Suspensión de pagos. Bancarrota del alma. Avancemos el arranque de generosidad que nos permita cruzar el río.




Carlos G. Valles.





sábado, 25 de septiembre de 2010

Largo es el camino...


Largo es el camino de la enseñanza
por medio de teorías,
Breve y eficaz por medio de ejemplos.



Séneca.





viernes, 24 de septiembre de 2010

Dejarse ir emocionalmente.


Las emociones son más tercas que los pensamientos. El pegamento que te adhiere a tus viejas convicciones y expectativas es la emoción. Cada vez que niegas la posibilidad de desprenderte estás haciendo una aseveración emocional. En realidad, puedes desprenderte de cualquier situación en cualquier momento. “ No puedo “ sólo significa: “ Temo las consecuencias emocionales que pueda sufrir si lo hago.” Tu ego traza una línea en el suelo y asegura que , si la cruzas, no sobrevivirás a las sensaciones interiores que surjan.

Aquí se autoimpone una poderosa limitación, que en el fondo no es cierta. Lo cierto es que se sobrevive a cualquier emoción; en verdad, ese miedo excesivo, esa pérdida, esa humillación excesivas, ese rechazo o desaprobación excesivos ya han sucedido . Has cruzado esa línea muchas veces; de lo contrario no sabrías dónde trazarlas. Lo que está diciendo tu ego, es que no puedes cruzar esa línea, en realidad, es que no puedes cruzar esa línea otra vez. Sin embardo desde el punto de vista del espíritu no necesitas hacerlo.

Según una ley inconsciente, todo aquello que evites ha de volver, y cuanto más lo evites, más fuerte volverá. Quien jura que no volverá a sentir tanto miedo, tanta ira, tanta devastación, no hace sino prepararse para el retorno del miedo, la ira y la devastación. La negativa enfrentar ese hecho crea mucha angustia innecesaria.

En vez de resistirte a una emoción, la mejor manera de borrarla es ingresar por entero en ella, abrazarla y no dejarte engañar por tu resistencia.

Las emociones dolorosas no vuelven por motivos externos. Vuelven porque forman parte de ti; antes de apartarlas de ti, las creaste. Cada emoción que experimentas es tuya.

Todos cometemos el error de creer que es algo “externo” lo que nos causa miedo, cólera, depresión, nerviosismo, etcétera. En verdad, los hechos “ externos” son sólo disparadores. La causa de toda emoción es “interna”, lo cual significa que se puede curar con un trabajo interno.

El primer paso, el más importante, es decidirse a efectuar ese trabajo interior . Aún después de años de curación emocional habrá momentos en que tengas la certeza de que hay otra persona responsable de hacerte sentir determinada cosa. Dedicarse al trabajo interno requiere en todos los casos negarse a aceptar esta perspectiva, por muy a menudo que regrese. Espiritualmente tú eres el creador de tu realidad. Eres el intérprete, el vidente, quien toma las decisiones y quien elige cuando te descubras dominado por una emoción negativa, trata primero de liberarla físicamente, pues los efectos corporales son la mitad o más de lo que sientes. Después de hacer eso, utiliza las fórmulas siguientes para reenmarcar tu emoción.

En vez de decirte que tu emoción es mala, pregúntale qué tiene para decirte. Toda emoción existe por un motivo y ese motivo es siempre ayudarte. Las emociones existen para servir.

En vez de apartar de ti la emoción, obsérvala mejor. Pídele que se quite la máscara. Con mucha frecuencia descubrirás que las emociones tiene varias capas. La ira disimula el miedo; el miedo disimula el dolor. Para llegar más allá de una emoción tienes que atravesar sus capas hasta llegar a la raíz.

Si una sensación es abrumadora, piensa: “ Quiero llevar esto hacia afuera antes de observarlo, Recuerda que la sensación abrumadora no es tu verdadero yo : es algo por lo que estás pasando.

Si reconoces que ciertas situaciones te provocan siempre la misma reacción, pregúntate qué debes aprender para que esa reacción cambie. La repetición es como un toque a la puerta : cesará cuando abras la puerta y recibas lo que está del otro lado.

Cuando te descubras trazando una línea en el suelo, deja de hacerlo. La resistencia sólo empeora las cosas. Deja que las emoción surja. Para liberarla, llora grita, pierde los estribos, tiembla de miedo o lo que te haga falta. Las emociones van y vienen. Recuerda que cada una tiene su ritmo y déjate estar en ese ritmo. Cuando estás en una ola , la mejor manera de no ahogarte es dejarte llevar por ella.

Cuando comiences a dominar el arte de dejarte ir, con paciencia, dedicación y amor, tu realidad cambiará. No hay alternativa. Las cosas “ externas ” son siempre espejos que reflejan lo que sucede dentro. En el proceso de desprendimiento perderás muchas cosas del pasado, pero te encontrarás a ti mismo. No será un yo hecho de creencias, expectativas e interpretaciones, pues estas cosas van y vienen. Será un Yo permanente, arraigado en la conciencia y en la creatividad. Una vez que lo hayas capturado habrás capturado al mundo.



Deepak Chopra.





jueves, 23 de septiembre de 2010

Dejarse ir mentalmente.


Ya he hablado extensamente sobre el modo en que la mente se aferra mediante convicciones, expectativas e interpretaciones. Se requiere toda una vida para acumular estas respuestas condicionadas, pero las desmantelamos segundo a segundo. El mejor momento para comenzar es el actual. Cuando te descubras en una situación en la que el desastre, la pérdida, el dolor o cualquier otra emoción negativa sea un resultado seguro, utiliza la fórmula más adecuada entre las siguientes:

* Esto es solo una experiencia. Estoy en la tierra para vivir experiencias. No sucede nada malo.

* Mi Yo superior sabe lo que sucede. Esta situación es por mi bien, aunque ahora no sea evidente.

* Mis temores pueden estar justificados, pero el resultado no me destruirá, hasta puede hacerme bien. Esperaré a ver que pasa.

* En este momento sufro una reacción fuerte, pero no es mi verdadero yo, ya pasará.

* Lo que temo perder está destinado a irse. Estaré mejor cuando entren nuevas energías.

* Diga el miedo lo que diga, nada puede destruirme.

* La gente no se rompe al caer; rebota.

* El cambio es inevitable. De nada sirve resistirse a él.

* Aquí hay algo para mí, siempre que tenga la conciencia necesaria para encontrarlo.

* Las cosas que más temo ya han sucedido.

* No quiero aferrarme más. Mi propósito es deprenderme y recibir lo que venga.

* La vida está de mi parte.

* Soy amado por lo tanto, estoy a salvo.

Estas no son simples fórmulas, sino nuevas convicciones que, si las sostienes con sinceridad, pueden convocar al espíritu para que te ayude. Para construir una nueva realidad necesitas estructuras mentales nuevas. Las situaciones que tu ego rechaza con todo su poderío son justamente aquellas que debería aceptar de buen grado, pues desde la perspectiva espiritual es benéfico todo aquello que desmantele las construcciones mentales limitantes. Debes derribar lo conocido para permitir el ingreso de lo desconocido.



Deepak Chopra.



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Dejarse ir físicamente.


Dejarse ir físicamente es cuestión de liberar tensiones. Por efecto del estrés, el cuerpo se tensa; la respiración se torna superficial y arrítmica, el equilibrio hormonal pasa de sus niveles normales al estado hiperalerta de luchar o huir. O puedes manejar todo esto al mismo tiempo. En todo programa para el manejo del estrés debes tomar un compromiso a largo plazo, ya sea mediante la meditación, el yoga o cualquiera de otras incontables opciones. El estrés es permanente; por lo tanto la reducción de estrés también debe ser permanente.

A corto plazo, desprenderse del estrés requiere relajarse.

Aspira profundamente y con medida; deja que el aire escape libremente. Acuéstate, en lo posible, y permite que la liberación se produzca durante el tiempo necesario. Entre las señales de una buena liberación figuran los bostezos, suspiros, sollozos callados, toses, estornudos, y somnolencia, deja que tu cuerpo haga cualquiera de estas cosas o todas ellas.

Otros medios de liberación física , aparte de la respiración, incluyen reír, gritar, salir para una caminata, nadar, darse un largo baño, bailar y hacer ejercicios aeróbicos. Desprenderse del estrés da realmente resultados, aunque sea en partes. La intención es dejar que el cuerpo se libere de lo que desee. A tu cuerpo no le gusta aferrarse al estrés; si lo hace es esencialmente, por instancias de la mente. Un paso valioso es apartar la mente de la situación y dejar que el cuerpo libere sus energías excesivas.

Bajo una tensión realmente extrema, apártate de la situación: dí quienquiera esté involucrado que necesitas estar solo por un rato para ordenar tus pensamientos. Asegúrale que volverás y , aún si el otro te presiona para que te quedes, autorízate a hacer lo que necesites para tu propio bienestar.



Deepak Chopra.



martes, 21 de septiembre de 2010

Dejarse ir.

En términos prácticos, rendirse significa dejarse ir. Aunque no lo comprenda así, la realidad no es algo fijo. Cada uno de nosotros habita una realidad aparte. Tu mente mantiene tu versión personal de la realidad atrincherándola con creencias, expectativas e interpretaciones. Bloquea el libre flujo de la fuerza vital diciendo: “Así deben ser las cosas.” El dejarse ir te libera de este puño insistente; cuando te dejas ir pueden ingresar nuevas formas de realidad.

Basta con ir a dar una vuelta en la montaña rusa para ver quién disfruta más de la experiencia; los que se aferran con los nudillos blancos y los dientes apretados o los que se dejan ir, sin resistencia.

Dejarse ir es un proceso. Debes saber cuándo aplicarlo, de qué desprenderse y cómo hacerlo. La mente no va a mostrarte ninguna de estas cosas; peor aún: tu ego tratará de impedir que avances, pues está convencido que debes aferrarte para sobrevivir. En este desprendimiento, tu único aliado es el espíritu, que ve la realidad como un todo y, por ende, no tiene necesidad alguna de crear realidades parciales basadas en la limitación. La finalidad de los ejercicios siguientes es liberarte para ir hacia el espíritu.

Se podría describir el camino hacia el amor como un aprendizaje del dejarse ir, pero no es posible hacerlo de inmediato. Este camino está compuesto por muchos pasos pequeños. En cualquier momento dado, los pasos son básicamente los mismos: la conciencia comienza a sustituir las reacciones. Una reacción es automática, abreva en convicciones y expectativas fijas, en imágenes de dolores y placeres asados que residen en la memoria, listos para guiarte hacia situaciones futuras. Si cuando eras niño te mordió un perro grande, la aparición de un perro grande en la actualidad hace que te apartes . La memoria te dice, en una fracción de segundo, que tu reacción ante los perros grandes debe ser el miedo.

Superar esta o cualquier otra reacción requiere un acto de conciencia. La conciencia no resiste el sello de la memoria. Penetra en ella y pone en tela de juicio su necesidad actual. Ante un perro grande, la conciencia te dice que ya no eres pequeño y que no todos los perros grandes muerden. Si tienes conciencia de esto, puedes preguntarte si es necesario aferrarte al miedo. Que acabes acariciando al perro, ignorándolo o alejándote es algo que decidirás tú. Las reacciones dan como resultado una serie cerrada de alternativas; la conciencia en cambio, origina una serie abierta.

Cada vez que te sientas tentado a reaccionar como de costumbre, pregúntate si quieres ser prisionero del pasado o pionero del futuro. El pasado es algo cerrado y circunscrito; el futuro es abierto y libre.

Como la mente se aferra a una interminable serie de experiencias, creencias e imágenes, podrías practicar el dejarte ir en cada instante de tu vida. Aunque esto no es factible hay fuertes señales que te dirán cuándo es adecuadohacerlo. Una vez que tienes conciencia, saber cuándo dejarte ir se torna obvio.


Deepak Chopra.



lunes, 20 de septiembre de 2010

Fertilidad.


A punto de terminar su relato, una ráfaga de viento se llevó las palabras.
Cayeron en tierra fértil, y en primavera brotaron cuentos de colores.




Lola Diaz.




Lo que piensan los demás.


"Cada vez que se encuentre usted en el lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar” .(Mark Twain)

Cuenta una parábola que un hombre y su mujer salieron de viaje con su hijo de 12 años, que iba montado sobre un burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentó: “Mirad ese chico tan maleducado: monta sobre el burro mientras los pobres padres van caminando.” Entonces, la mujer le dijo a su esposo: “No permitamos que la gente hable mal del niño. Es mejor que subas tú al burro”.

Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuró: “Qué sinvergüenza, deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va cómodo encima”. Entonces tomaron la decisión de subirla a ella en el burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente exclamó: “¡Pobre hombre! ¡Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro! ¡Y pobre hijo! ¡Qué será lo que les espera con esa madre!”.

Entonces se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres y continuar su viaje. Al llegar a otro pueblo, la gente dijo: “¡Mirad qué familia, son más bestias que el burro que los lleva! ¡Van a partirle la columna al pobre animal!”. Al escuchar esto, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente la gente les volvió a increpar: “¡Mirad a esos tres idiotas: caminan cuando tienen un burro que podría llevarlos!”.


Borja Vilaseca.


Si no lo encuentras dentro de ti...


Si no lo encuentras dentro de ti, ¿dónde lo encontrarás?.




Alan Watts.




domingo, 19 de septiembre de 2010

La semilla.


La misión de la espiga no es ser el lugar definitivo para la semilla. Cada semilla debe asumir la vida de una manera tan suya y personal, que pueda vivirla independientemente de la espiga en la que maduró.
Toda semilla que quiera cumplir con su vocación de vida, y con su misión por los demás, debe aceptar la deschalada y el desgrane.
Sólo si ha asumido su vida en plenitud y de una manera personal, será capaz de seguir viviendo luego de la desgranada. Y así podrá incorporarse al gran ciclo de la siembra nueva.

Si su vida es auténtica y acepta hundirse en el surco de la tierra fértil, su lento germinar en el silencio aportará al sembrado nuevo una planta absolutamente única, pero que unida a las demás, formará el maizal nuevo.

No es el maizal el que valoriza la identidad de las plantas. Es el valor irremplazable de cada planta en su riqueza y fecundidad lo que valoriza al maizal.

No es la sociedad nueva la que creará los hombres nuevos. Son los hombres nuevos quienes formarán la nueva sociedad.




Mamerto Menepace.




sábado, 18 de septiembre de 2010

Tus hijos.

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no pueden visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.



Khalil Gibran.