martes, 31 de agosto de 2010

La teología de barro.


Dicen los arqueólogos que los hindúes más antiguos hacían las imágenes de sus dioses sólo en barro, nunca en piedra o mármol. El barro dura poco, y la imagen ha de cambiarse por una nueva al cabo de algún tiempo. Quizá un resto de esta costumbre es la ceremonia que vemos todos los años en Bombay [Mumbai] cuando en la fiesta de Ganesh Chaturthi, después de rendir culto a imágenes de barro o escayola del dios Gánpati, se sumergen en el mar en procesión solemne, y allí se hunden, se disuelven y desaparecen. Y se hace otra imagen para otro año.

La teología del barro es digna y profunda. Una sola imagen, por bella que sea, no capta la infinitud de Dios. Está bien tenerla y venerarla por un tiempo, y está bien igualmente dejar que se disuelva y dé lugar a otra imagen, a otro aspecto, a otro rostro de la divinidad que nunca agotamos con nuestros diseños. Dejarle a Dios que cambie, que muestre en la limitación de nuestras formas y colores algo de lo ilimitado de su realeza y su riqueza. Dejarnos avanzar a nosotros mismos y adentrarnos en el respetuoso entender de Dios que nos llevará cada vez a una nueva visión y a un nuevo amor.

El secreto de avanzar en el conocimiento de Dios es estar dispuestos a llevar cada año al mar la imagen del año anterior.




Padre Carlos G. Valles.




Singularidad.


"Yo no predico ni la igualdad ni la desigualdad, predico la singularidad. Cada individuo es único y debe ser respetado en su unicidad. Dado que todo individuo es único, el derecho de nacimiento debería ser la igualdad de oportunidades para desarrollar tu unicidad.

Es un hecho muy simple y evidente. Han pasado dos mil años y todavía no habéis sido capaces de crear otro Jesucristo. Han pasado veinticinco siglos y todavía no habéis sido capaces de crear otro Gautama Buda. ¿Y todavía seguís afirmando que todos los hombres son iguales? Cada individuo es único y habría que respetarlo como si fuese un mundo. No es ni inferior ni superior a nadie; es sencillamente él mismo. Su belleza está en su soledad. Ya no eres una multitud, una masa; eres tú mismo".



Osho.




lunes, 30 de agosto de 2010

El gran sendero no tiene puerta...


El gran sendero no tiene puerta.
Miles de caminos llevan a él.
Aquel que atraviesa esta puerta sin puerta
camina libremente entre el cielo y la tierra.






MumonKan.





El ángel de la tranquilidad.


Todos anhelamos la tranquilidad. Pero tan pronto como tenemos tiempo para descansar, sentimos que la tranquilidad no surge automáticamente. Por el contrario, la tranquilidad exteriornos deja interiormente intranquilos. Entonces surgen muchos pensamientos que, en otro caso, reprimimos. Entonces nos acordamos de la compañera de trabajo que nos ha amargado la vida. El jefe aparece en nuestra imaginación como alguien que nos quiere cortar las alas a cada momento. La decepción se extiende sobre toda la vida que no hemos vivido. Los sentimientos de culpa corroe en nuestra paz interior. Nos ponemos a pensar, y los pensamientos no nos dejan en paz.

Entonces necesitamos al Ángel de la Tranquilidad para que nos deje descansar. Él nos proporciona la sensación que ahora no necesitamos resolver, los muchos problemas que nos ocupan. Permanece junto a nosotros cuando nos atormentamos con sentimientos de culpa. Nos dice:"Ya está bien así. Estoy contigo. A pesar de todas tus faltas, yo soy tu ángel, un ángel que no te abandona". El Ángel de la Tranquilidad nos consuela cuando la decepción se extiende sobre nuestra malograda vida y sobre nosotros. Nos invita a dejarlo todo tal y como está. Y bajo sus alas podemos encontrar la tranquilidad. Aquí ya no nos acosaran las sombras con sus alas .Nuestras sombras también tienen razón de ser. No merece la pena huir de ellas.

Para los griegos, la tranquilidad era algo sagrado. Ellos hablaban de la "anapausis", de la interrupción de la vida diaria, de la tranquilidad y del lugar para reposar. La pausa que nosotros hacemos interrumpe el ritmo febril del trabajo para que podamos descansar y recuperarnos… Pero para los griegos la tranquilidad no consiste en no hacer nada, sino en una actividad sin esfuerzo y un acto creativo. Los romanos elogiaban la tranquilidad como "otium" (ocio). Tranquilidad no es solo interrumpir el curso de la vida, no es sólo hacer una pausa, sino también calidad de vida, la calidad del ocio, de la absoluta afirmación del ser. En el ocio disfruto de la vida, percibo lo que hay a mi alrededor, me alegro de la creación, del arte, de mí mismo y de la comunidad. En el ocio estoy totalmente conmigo mismo, vivo a partir de mi centro.

Que el Ángel de la Tranquilidad te conduzca no solo a los lugares de reposo para que interrumpas el ritmo de tu vida. Que te regale más bien tranquilidad interior para que puedas vivir a partir de tu centro. Cuando tú te sientas a gusto en tu centro y descanses en él, podrás hacer muchas cosas sin que tengas que precipitarte. La palabra alemana "hetzen" (correr, perseguir, precipitarse) viene de "hassen", que significa odiar. El que está constantemente acosado se odia a sí mismo. Que el Ángel de la Tranquilidad te guarde de odiarte a ti mismo. Sólo encontrarás la tranquilidad si te amas a ti mismo, si te afirmas tal y como eres. El verdadero arte de la vida consiste en permanecer interiormente tranquilo en medio del desorden, en no perder el centro como polo de reposo. En la Carta a los Hebreos se dice que es bueno respetar el descanso sabático de Dios. Ésta es la meta de nuestra vida. Pero ya ahora, en medio del curso inquieto y agitado de nuestra vida, el ancla de nuestra Alma está sujeta a la paz de Dios. El ancla de nuestra Alma nos proporciona tranquilidad, aunque a nuestro alrededor todo esté sumido en el caos.

Te deseo que el Ángel de la Tranquilidad esté siempre contigo, que te permita descansar cuando vuelvas a caer en estado de agitación febril. Pero tú también tienes que establecer puntos de reposo en los muchos caminos que tienen el camino de tu vida diaria para que el Ángel pueda conducirte a la Paz Interior. Si estás sometido a una presión tan fuerte que no ves al Ángel de la Tranquilidad que está junto a ti, tampoco él tiene posibilidad de ayudarte. Tu Alma encontrará la tranquilidad cuando te lleves bien contigo mismo, cuando dejes de juzgarte a ti mismo, cuando te contemples y contemples tu Alma excitada con ojos compasivos. Y necesitas valor para descender hasta las oscuras profundidades de tu Alma. Si ahí también encuentras la luz del Amor de Dios, ya no tienes que huir de ti mismo. Entonces puedes permanecer contigo mismo y disfrutar de la tranquilidad. Entonces el Ángel de la Tranquilidad te dirá: "Suéltate. Tienes derecho a ser como eres. Tranquilízate. Después podrás cubrir de nuevo un tramo del camino que te has fijado. Pero ahora disfruta de la tranquilidad. En ella alcanzarás la armonía contigo mismo. Cuando estés en armonía contigo mismo, ya nada te hará perder la tranquilidad".



Anselm Grün.



Gracias Maje !!!!


domingo, 29 de agosto de 2010

El yo ...


El yo es insaciable, no hay ningún medio de satisfacerlo.
Es como una vasija agujereada,
como un pozo sin fondo que no se puede llenar nunca .




Krishnamurti.




Bendecirás.


El tramo final de todo cierre de ciclo siempre es revelador. Es aquí cuando la ilusión hace gala de su astucia y te lleva a suponer que permanecer despierto duele y es mejor refugiarse en la aparente felicidad de la inconsciencia. Mientras el aleccionador escenario mundial se acelera y oscurece, simulando que el camino de ascensión se truncó, una poderosa enseñanza llega para unirnos, sentirnos y elevarnos en la bella y sabia luz del amor. Tu espíritu celebra. Bendecirás.
Puede que este entorno lúgubre y febril no esté a la altura de tus expectativas terrenales, sin embargo tu ser interno lo honra y agradece. Religar implica integrar todas las partes, sin hacer excepciones. Estamos en el mágico salón de los espejos, en donde cada uno sana bendiciendo lo que le permitió experimentar la dualidad, pues sin esas vivencias la vida no hubiese sido tan provechosa y profunda. Reconocer y aceptar implican crecer y sanar en la luz de la consciencia.
Lo que está fuera es un fiel reflejo de cómo somos por dentro, por eso bendecir es la tarea que ahora nos llama a continuar evolucionando. Personas y circunstancias que hubiésemos querido olvidar se vuelven a presentar para que curemos viejas heridas y ganemos en comprensión. En vez de maldecir, afianzado en tu corazón bendecirás a quienes te han enseñado por medio del sufrimiento. Bendiciendo transmutamos el dolor, reinstaurando en la Tierra el reino del amor.
Aunque en estas instancias no lo parezca, el juego de la vida es supremo. Todo está dispuesto para olvidar e interactuar como si fuésemos extraños. A quien llamaste inhumano, explotador, egoísta, abusador, cruel, despiadado o hereje, fue al vivo reflejo de un aspecto inconsciente de tu Ser, que se materializó en otro cuerpo para que puedas contemplarlo en su tangible falta de amor. Despertando recordamos por qué encarnamos, y así volvemos a religarnos amándonos.
Siendo consciente de tu poder co-creador, sabrás que no hay errores. El denso velo del olvido nos arropó en una danza maestra de intensas luces y sombras, cuyos contrastes generaron la supuesta división. Fue cerrando el corazón que edificamos fronteras, inventamos banderas y todo lo que nos llevó a soñar que la Unidad nunca existió. Ahora despertamos, fusionándonos por obra divina en cada bendición. Somos Uno coexistiendo en la gracia del amor. Bendecirás.



Julio Andrés Pagano.


sábado, 28 de agosto de 2010

Cuando nadie me ve.

Etapas de la madurez espiritual.


La madurez espiritual de un discípulo se mide en función de los juicios internos que establece de cada una de sus experiencias; si el discípulo todavía oscila entre el bien y el mal, entre lo bueno y lo malo, correcto e incorrecto, significa que aún le falta un largo camino que recorrer.

Si el discípulo aprende que todo es bueno y que simplemente varían las formas en que la energía del bien afecta a todo lo existente, entonces el discípulo, decimos, que lleva un camino más avanzado, pero aún le falta otro largo camino por recorrer.

Si vemos que el discípulo goza observando a la vida y que en su pensamiento no existe sino el placer de ser, el placer de actuar, y que su pensamiento no es sino un pasaje instantáneo entre su intuición y la acción que concreta, decimos entonces que el discípulo esta muy aventajado en su camino, pero aún así, todavía le falta un largo camino para llegar a donde debe llegar.

Y más adelante, tal vez observamos que los discípulos caminan por el mundo guiados por su conciencia superior, sus manos y sus palabras son creadoras al cien por cien, su visión es completa y elimina las sombras hacia donde se dirige, su vista traspasa las caretas tras las cuales se esconden las personalidades humanas, el corazón y las mentes son perfectamente claros a su vista espiritual, lee las voluntades de los hombres y de los gobiernos y puede entender perfectamente cómo la voluntad divina se manifiesta en todas las cosas.

Si todo esto lo observamos en los discípulos, decimos entonces que el discípulo se encuentra en la cumbre del conocimiento espiritual y que su paso en la tierra no es otro que la manifestación de la voluntad divina puesta en acción para bendición de los hombres, pero internamente nos miramos unos a otros, y decimos, aún le falta un largo camino por recorrer.

Y algún día ese discípulo estará con nosotros y mirará hacia abajo tal como ahora nosotros lo hacemos y tendrá grupos iguales a los que ustedes han formado y tal vez envíe lecciones similares a la que ustedes están recibiendo en estos momentos, bendecirá a Dios, los bendecirá a ustedes, bendecirá a toda la creación por las glorias alcanzadas, por la dicha inefable que se experimenta en estos niveles, por la maravillosa alegría de poder participarles a todos ustedes un tesoro de conocimientos que seguramente reorientará sus vidas y las llevará por caminos más plenos de felicidad, pero déjenme decirles, que en su interior, sus más secretos pensamientos le dirán, que aún le falta un largo camino por recorrer.

Esta es la historia de los iniciados, de todos aquellos que un día decidieron abrazar el camino del conocimiento espiritual; no es la meta lo que interesa sino el sendero; no son los logros lo que se busca, sino el servicio constante; no es la cima de la montaña la que atrae al caminante, sino la aventura del caminar, la aventura de escalar cumbres, la aventura de saberse ciudadano del universo, heredero de Dios, receptor de todas sus bendiciones.

Maestro Saint Germain.



viernes, 27 de agosto de 2010

Transmigración.


¿Mi jardín? El mundo entero.
El canto de los pájaros es mi melodía.
El viento que sopla es mi respiración.
La danza del simio es mi propia danza.
El pez que brinca sobre las olas expresa mi libertad.
La misma luna se refleja
en el agua de diez mil lagos,
pero cuando desaparece detrás de la montaña
sus reflejos se esfuman.
Cada flor es toda la primavera
y cada hoja seca todo el otoño.
¡Le doy la bienvenida a la transmigración de la felicidad!




Monje zen Genrô (1783).

Traducido por Alejandro Jodorowsky.








Interpreta bien tu papel en la vida.


El mayor romance que puedes tener es el romance con Dios... El es el amante y nuestras almas son las amadas, y cuando el alma halla al mayor amante del universo, entonces empieza el romance divino.

Es de sabios luchar por cumplir la voluntad de Dios en todas las acciones, ya que ese es el camino hacia la paz mental y la felicidad. Si lo piensas profundamente, verás que este es un pensamiento colosal. Un enorme cosmos de fuerzas naturales está atado por el poder de Dios. Todo funciona en armonía gracias al Plan Divino. Nosotros somos parte de ese esquema universal – tan importantes como el Sol, la Luna o las estrellas. Tenemos que hacer nuestro trabajo; tenemos que interpretar el papel que no ha asignado Dios, no el que nosotros queremos. Cuando utilizamos nuestra voluntad para contradecir la voluntad de Dios, echamos a perder la película. Por qué no decir: "Voy a hacer lo que Dios quiere que haga." Creo que serías mucho más feliz, más pacífico, mejor. Descubrirás una gran alegría en tu vida cuando te esfuerces para servir a Dios y no a ti mismo. Cuando te despiertes por la mañana afirma: "Señor, te ofrezco este día a Ti. Este pequeño ego no tiene más influencia sobre mi cuerpo; sólo Tú estás en su interior." Tan pronto como veas a Dios en tu interior empezarás a verlo en los demás. Entonces no podrás odiar a nadie, porque verás a Dios en cada cuerpo. Es una bonita forma de vivir. En cada cosa que hagamos debemos pensar que la hacemos por Dios. Cuando servimos a nuestra patria, a nuestra familia y a los demás, debemos amarle a El por encima de todo. Debe estar primero en nuestros corazones y en nuestras vidas. Es por eso que declaró, en los diez mandamientos:" No tendrán más dioses que Yo".



Paramahansa Yogananda.

"El Romance Divino".



Incongruencia.


Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.

El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta.

Cuando, más tarde. Los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replico: ¿no han observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?

Pero ¿hay vida después de la muerte o no la hay?, insistió un discípulo.

¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión! Replico enigmáticamente el Maestro.




Anthony de Mello.





jueves, 26 de agosto de 2010

Aprender.


Quienes no encuentran deleite en aprender, quienes no pueden sentirse atraídos por nuevas ideas o experiencias, no podrán desarrollarse más allá del punto en el camino donde descansan ahora. Si hay una sola fuerza que alimente la raíz del dolor, es el rehusarse a aprender más allá del momento presente.




Clarissa Pinkola Estés.

"Mujeres que corren con los lobos".



miércoles, 25 de agosto de 2010

Felicidad y espiritualidad.


Muchas personas esperan demasiado de la psicoterapia, y ella por sí sola no puede con demasiadas cosas. No puede, por ejemplo, garantizar nuestra felicidad. Ésta es la razón principal por la que tanta gente se persuade de que la psicología no tiene fin y de que la religión es lo único que necesita para ser feliz, puesto que la religión sí puede dar un sentido y un propósito y, al hacerlo, abrir el camino para acercarnos a la felicidad. No estoy en desacuerdo ni quisiera molestar a nadie, sólo me importa dejar establecido, para avanzar en mi punto, que a veces la religión tampoco es suficiente. La felicidad que algunas personas sostienen que se puede lograr exclusivamente a través de la religión es a menudo producto de un planteamiento superficial de la vida sobre la que no se reflexiona.

Pero una persona feliz es mucho más que un animal satisfecho. Una persona feliz es totalmente consciente de sí misma.No me parece sensato sostener que Dios me creó sólo para llegar a tener la satisfacción de los animales y mucho menos para no ser feliz.

He conocido a algunas personas que se dicen religiosas (¿lo serán?), que han conquistado su sencillez y ausencia de dobleces renunciando a vivir en el mundo real, despreciando la importancia de conocerse a sí mismas o a su entorno y utilizando los valiosos conceptos de la fe solamente para buscar consuelo o protección.

Desde el episodio trasgresor de Adán y Eva junto al árbol del conocimiento, parece claro que estamos aquí para aprender tanto como podamos acerca de nosotros mismos y de la vida.

El desafío divino, tal como lo veo desde fuera del paraíso, es el de conseguir ser felices y capaces de ayudar al prójimo aun después de tener ese conocimiento.

Utilizar la religión como un escudo para protegernos del conocimiento de nosotros mismos es hacer un falso uso de la religión, que sólo termina por distorsionarla.

Utilizar la psicología para salsear nuestras necesidades espirituales es pedirle a la psicología que se haga cargo de aquello que como ciencia no conoce y no maneja.

Puede ser que algunos fanáticos religiosos intenten moldear la religión según su perturbada psiquis. Pero existen también los mejores religiosos, los más sanos psicológicamente, aquéllos capaces de encontrar en la psicología algunas verdades y aplicarlas a sí mismos y al mundo.

Puede ser que algunos fanáticos psicoterapeutas intenten moldear la psicología según su perturbada postura de fundamentalismo ateo. Pero existen también los profesionales de la salud religiosamente sanos, sean o no creyentes, capaces de encontrar en la espiritualidad la importancia de algunas búsquedas y ocuparse de ellas para sí mismos y para sus pacientes.



Jorge Bucay.

"El camino de la felicidad".




Si no es ahora...


Si no es ahora, ¿Cuándo?.
Si no es aquí, ¿Dónde?.






Rabbi Hillel.



martes, 24 de agosto de 2010

El anillo perdido.


Cuando servía de consejero y maestro espiritual, estuve visitando dos veces por semana a una mujer invadida por el cáncer. Tenía cuarenta y tantos años y era maestra de escuela. Los médicos le habían pronosticado apenas unos cuantos meses de vida. Algunas veces pronunciábamos unas pocas palabras durante esas visitas, pero la mayoría de las veces nos sentábamos en silencio. Fue así como comenzó a tener los primeros destellos de su quietud interior, la cual no había aprendido a conocer durante sus años agitados como educadora.

Sin embargo, un día la encontré desesperada y enojada. "¿Qué pasó?" le pregunté. No encontraba su anillo de diamante, el cual tenía un valor monetario y sentimental muy grande, y me dijo que estaba segura de que lo había robado la mujer que iba a cuidarla durante unas horas todos los días. Dijo que no entendía cómo alguien podía ser tan cruel y despiadado como para hacerle eso a ella. Me preguntó si se debía enfrentar a la mujer o si sería mejor llamar a la policía inmediatamente. Le dije que me era imposible decirle lo que debía hacer pero le pedí que reflexionara acerca de la importancia que un anillo, o cualquier otra cosa, podía tener para ella en ese momento de su vida. "No entiende", me respondió. "Era el anillo de mi abuela. Lo usé todos los días hasta que enfermé y se me hincharon las manos. Es más que un anillo para mí. ¿Cómo podría estar tranquila?".

La rapidez de su respuesta y el tono airado y defensivo de su voz me indicaron que todavía no estaba lo suficientemente anclada en el presente para mirar en su interior y separar su reacción del evento a fin de observarlos ambos. La ira y la defensividad eran señales de que el ego hablaba a través de ella. Entonces le dije, "Le haré unas cuantas preguntas, pero en lugar de responderlas inmediatamente, trate de encontrar las respuestas en su interior. Haré una pausa breve entre cada una. Cuando le llegue la respuesta, quizás no llegue en forma de palabras". Dijo estar lista para escucharme. Entonces pregunté: "¿Se da cuenta de que tendrá que separarse del anillo en algún momento, quizás muy pronto? ¿Cuánto tiempo más necesita para desprenderse de él? ¿Perderá algo como persona cuando se desprenda de él? ¿Acaso ese ser que es usted se ha disminuido a causa de la pérdida?" Hubo unos minutos de silencio después de la última pregunta.

Cuando comenzó a hablar nuevamente sonreía y parecía sentirse en paz. "Con la última pregunta caíen cuenta de algo importante. Primero busqué una respuesta en mi mente y lo que oí fue, "por supuesto que te sientes disminuida". Entonces me hice la pregunta nuevamente, "¿acaso esa que soy yo se ha disminuido?" pero tratando de sentir en lugar de pensar la respuesta. Y entonces sentí lo que soy. No había sentido eso antes. Si logro sentir lo que soy tan fuertemente, entonces esa que soy yo no se ha disminuido para nada. Todavía lo siento; es una sensación de paz pero muy vívida". "Esa es la alegría de Ser", le dije. "La única manera de sentirla es saliendo de la mente. El Ser se debe sentir, no se puede pensar. El ego lo desconoce porque está hecho de pensamiento. El anillo estaba realmente en su mente en forma de pensamiento, el cual usted confundió con el sentido de lo que Es. Pensó que esa que usted Es o una parte suya estaba en el anillo".

"Todo aquello que el ego persigue y a lo cual se apega son sustitutos del Ser que el ego no puede sentir. Usted puede valorar y cuidar las cosas pero si siente apego es porque es cosa del ego. Y realmente no nos apegamos nunca a las cosas sino al pensamiento que incluye las nociones de "yo", "mi" o "mío". Siempre que aceptamos totalmente una pérdida, trascendemos el ego, y entonces emerge lo que somos, ese Yo Soy que es la conciencia misma". Entonces ella dijo, "ahora comprendo algo que dijo Jesús y a lo cual nunca le había encontrado mucho sentido: 'Si alguien te pide la camisa, entrégale también tu capa". "Así es", le respondí. "No significa que no debamos cerrar la puerta. Significa que algunas veces desprenderse de las cosas es un acto mucho más poderoso que el hecho de defenderlas o de aferrarse a ellas".

En las últimas semanas de vida su cuerpo se debilitaba, pero ella se tornó cada vez más radiante, como si una luz brillara en su interior. Regaló muchos de sus bienes, algunos a la mujer de quien sospechaba había tomado el anillo, y con cada cosa que entregaba ahondaba su dicha. Cuando la madre me llamó para anunciarme la noticia de su muerte, también mencionó que habían encontrado el anillo en el botiquín del baño. ¿Acaso la mujer devolvió el anillo, o había estado ahí todo el tiempo? Nunca lo sabremos. Pero algo sí sabemos. La vida nos pone en el camino las experiencias que más necesitamos para la evolución de nuestra conciencia. ¿Cómo saber si ésta es la experiencia que usted necesita? Porque es la experiencia que está viviendo en este momento.

¿Es un error sentirnos orgullosos de lo que poseemos o resentir a los demás por tener más que nosotros? En lo absoluto. Esa sensación de orgullo, la necesidad de sobresalir, el aparente fortalecimiento del saber en virtud del "más" y la mengua en virtud del "menos" no es algo bueno ni malo: es el ego. El ego no es malo, sencillamente es inconsciente. Cuando nos damos a la tarea de observar el ego, comenzamos a trascenderlo. No conviene tomar al ego muy en serio. Cuando detectamos un comportamiento egotista, sonreímos. A veces hasta reímos. ¿Cómo pudo la humanidad tomarlo en serio durante tanto tiempo? Por encima de todo, es preciso saber que el ego no es personal, no es lo que somos. Cuando consideramos que el ego es nuestro problema personal, es sólo cuestión de más ego.


Eckhart Tolle.


"Una nueva tierra."